El sistema político de Estados Unidos está basado en una democracia un duopolio compuesto por el partido demócrata y el partido republicano. Hoy, los demócratas suelen estar asociados a ideas de centro izquierda, mientras que los republicanos defienden el espectro situado a la derecha.

No siempre fue así. A mediados del siglo XIX, los republicanos eran los liberales y los demócratas, los conservadores.

Pero no venimos a hablar de volteretas, sino que de burros y elefantes, los animales que representan a cada uno de los partidos. ¿De dónde salieron? ¿Quién les metió ficha?

EL BURRO DEMÓCRATA

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Según los escarbadores de la historia, hay antecedentes del burro desde 1828, durante la campaña de Andrew Jackson. El tipo era testarudo y sus contrincantes decidieron llamarlo un jackass, un asno, un idiota. En vez de enojarse, Jackson lo incluyó en sus pósters de propaganda, porque el burro también es conocido por sus orejas su trabajo duro. La apuesta funcionó y Jackson se convirtió en presidente.

Hacia 1870, el caricaturista Thomas Nast, a quien le debemos también la imagen actual de Santa Claus, popularizó al burro como símbolo demócrata en sus dibujos.

EL ELEFANTE REPUBLICANO

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Los republicanos no fueron partido hasta 1854 y la identificación con un elefante no tiene nada que ver con algún candidato. Si bien en la guerra civil hay un periódico que los representa como un paquidermo, no es hasta la década de 1870 que el mismo Thomas Nast comienza a utilizarlo en Harper’s Weekly como símbolo del partido.