En febrero de 2004, al borde del lago General Carrera, Chile, un pequeño niño encontró un hueso. Hoy ese hueso es parte de uno de los restos fósiles más enigmáticos del período Jurásico, hace aproximadamente 145 millones de años.

Bautizado como Chilesaurus diegosuarezi (lugar de origen + nombre del descubridor), el dinosaurio se ha convertido en una verdadera estrella, porque según palabras de Fernando Novas, uno de los profesionales que trabajó en su identificación, es un verdadero “rompecabezas evolutivo”.

En buen chileno es más raro que un chancho en misa.

De partida, el Chilesaurus diegosuarezi es un terópodo. Eso de inmediato lleva a pensar que es una especie conocida por su dieta carnívora y a la que pertenecen dos de los dinosaurios con mayor cartel de la prehistoria: el velociraptor y el temible tiranosaurio rex. Sin embargo, el Chilesaurus solo comía pasto y hojas. Es decir, era un T-Rex vegetariano.

Raro, raro.

Novas lo describió también “como un puma con cabeza de guanaco y manos atrofiadas como las de avestruz”. En serio, un engendro que si se prefiere no es ni chicha ni limonada.

Chilesaurus

Si quieres leer más sobre el descubrimiento de este asombroso y curioso ejemplar, visita el sitio de Nature, revista donde fue publicado el hallazgo.