En un mundo donde las fotografías y los videos cada vez sirven menos para probar algo (pista: porque pueden ser retocados), apareció la historia de Jasmine Tridevil, una mujer de Tampa, Estados Unidos, que a sus 21 años tomó una ___________ (completa la oración con el adjetivo que más te acomode) decisión: implantarse un tercer pecho.

Al principio, dudamos. Había selfies y videos de baja calidad en YouTube en los que Jasmine probaba que lo que decía era cierto. Pero a veces es necesario corroborar lo que estamos viendo a través de canales en los cuales hay más confianza invertida. Sin ser devotos de Santo Tomás de Aquino, necesitábamos ver para creer.

Pensamos ir a Florida, pero el 18 nos dejó sin flujo de caja.

La única posibilidad, entonces, era fiarse de algún canal de TV local que fuera a tocar la puerta de la tal Jasmine. Y 10 News, lo hizo:

¡Santa cachucha! ¡Tres pechos! ¡Tres pezones! Tal como ocurre en la película “El vengador del futuro” (1990), pero en la vida real. Mostró poco, pero prometió que tenía grabada la cirugía y que si alguien le ofrecía dinero esta sería exhibida en TV.

Era hora de adentrarse en las discusiones morales, en la ética, en los límites del cuerpo humano. ¿Cuál es el punto de tener tres pechos? ¿Es momento de tener tres manos? Jasmine usó las redes sociales y declaró el objetivo detrás de todo esto:

“Me operé para hacerme menos atractiva a los hombres”

OK. Cada cual con su tema. Dimos una vuelta más y apareció un link del sitio Snopes, que se dedica a verificar rumores en internet y aquí el tercer pecho empieza a oler a leche rancia. Según estos intrépidos existe un dominio jasminetridevil.com que pertenece a una mujer llamada Alisha Hessler, la cual al googlearla entrega tres resultados dignos de mencionar:

  • Su rostro es muy similar al de Jasmine. Mira Google Images.
  • Apareció en el 2013, obligando a un supuesto agresor, a usar un letrero con su delito como castigo
  • La descripción de su trabajo en internet incluye “masajista para mujeres con tres pechos”

Alisha

Un punto, el segundo es bastante serio y tiene implicaciones legales mucho mayores de los que puede ser una broma en internet. Los otros dos -el primero y el tercero- se acoplan con una historia que nos hace volver al principio. O peor aún. Ni siquiera sirve ver para creer.

¿Será verdad o un fraude? Quien sabe, pero ahí quedará por siempre la historia de la mujer de los tres pechos.