¿Qué pensarías de un gobierno, o más bien un estado, que decide darle un sueldo básico a sus ciudadanos solo por existir? No un bono para comprar parafina en el invierno, sino que un salario suficiente para cubrir parte de las necesidades diarias. ¿Una utopía? ¿Una broma? ¿Un delirio? Bueno, bienvenidos a los países vanguardistas del siglo XXI: Canadá, Finlandia, Holanda y Suiza.

Sí, en esas cuatro naciones la idea no es un chiste, sino que un planteamiento serio que busca: un poco de dignidad para sus ciudadanos y, al mismo tiempo, aliviar los presupuestos de los programas sociales. Suponemos también, aunque no se reconoce, tapar el fracaso de los privados en entregar sueldos humanos a sus empleados. Vamos al detalle:

CANADÁ

El plan de entregar un sueldo básico a los ciudadanos es un programa que se estudia específicamente en la provincia de Ontario. Si bien no se ha entregado un monto determinado de manera oficial, el gobierno de la región anunció que el proyecto quiere reducir costos de administración de los programas de bienestar, reducir las trampas de la pobreza derivados de estos, siendo al mismo tiempo justo con la gente que tiene trabajo, y con la idea de dar a la gente mayor autonomía.

“El piloto nos ayudará a probar si un salario básico entregará una forma más eficiente de entregar apoyo social, fortalecer los vínculos de la fuerza laboral, así como ahorrar en áreas como salud y vivienda”, afirma un reporte del ministerio de finanzas de Ontario sobre la materia.

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FINLANDIA

Los escandinavos también van en calidad de experimento. Comenzando en 2017, 100 mil de sus habitantes -que están entre los 17 y los 65 años- recibirán una mensualidad que potencialmente podría llegar a los 800 euros, dependiendo la participación de ciudadanos en obras de caridad. No se necesita ser pobre.

Desde la perspectiva finlandesa, la idea trata de entregar beneficios a la gente que trabaja tiempo parcial o de manera freelance, quienes generalmente no tienen beneficios. También intenta eliminar desincentivos laborales, porque hay gente que no trabaja debido a los beneficios sociales, y reducir la burocracia asociada a la entrega de esos beneficios.

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HOLANDA

Cuatro ciudades estudian la idea seriamente: Utrecht, Tilburg, Groningen, and Wageningen. El plan es entregar aproximadamente 980 euros para motivar a la gente a ser parte más activa de la fuerza laboral. Para quienes creen que la asistencia es un desincentivo, los propulsores explicaron:

“Creemos que los programas sociales de hoy son desmotivantes, porque la gente debe buscar trabajos, hacer trámites y no tienen dinero. No les está permitido tener un pequeño trabajo y la gente es obligada a buscar por trabajos que no están disponibles. Eso es malo para la autoimagen. Creemos que si dejamos a la gente más libre, serán más capaces de pensar en cosas que quieren hacer, quizás comenzar un negocio, o hacer trabajos de menos horas. Así serán más parte de nuestra sociedad”, afirmó Heleen de Boer, concejera del Partido Verde de Utrecht a Fastcoexist.com.

 

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SUIZA

En junio de este año, los suizos tendrán un referendum para decidir la entrega de un salario universal equivalente a 2.500 dólares al mes. Según las encuestas, la idea tiene un apoyo de un 49%. ¿Qué dicen quienes se oponen? La gente de derecha dice que hará a las personas flojas, mientras que la izquierda cree que es una idea que busca erosionar los programas sociales existentes.

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¿Funcionará? Los temores de que los programas sociales pueden perder peso es una preocupación con fundamento. No así los argumentos sobre que la gente dejará de trabajar. Estudios del MIT y Harvard han demostrado que tener programas sociales en ningún caso hace a la gente más floja. Incluso incentiva la búsqueda de mejores trabajos y oportunidades

Dicho esto, no tenemos respuesta. Habrá que sintonizar bien lo que ocurre en los países nombrados y ver qué ocurre en países como Inglaterra, Alemania, España, Grecia e incluso Estados Unidos, en los que la idea anda dando vueltas por las oficinas de los políticos.