Probablemente hiciste esfuerzos sobrehumanos para fingir alegría, sorpresa o para encontrar alguna forma de darle uso. El hecho es que, recién salido del paquete, aquel regalo de la tía, el primo o el hermano no te gustó. Quizás porque no es algo que te preste utilidad o sea de tu gusto y, por ende, refleja lo poco que te conocen.

No te desanimes: siempre se puede hacer algo con los regalos que no te gustaron que no signifique un desaire para quien te lo regaló. Acá te presentamos cuatro alternativas.

Venderlos

Transfórmalos en dinero que sirva para comprar algo que te gusta o te sirve o, por qué no, para ahorrar. Para ello tienes varias alternativas, aunque la mejor y más cómoda es venderlos online. Para eso, las mejores alternativas son:

  • Mercado Libre: el sitio de subastas latinoamericano funciona muy bien para vender artículos nuevos y usados. Nuevo y barato siempre son sinónimos de una venta rápida y, a menos que el regalo sea un ánfora con las cenizas de tu abuelo, la amplitud y masividad de usuarios de este portal lo transforma en una excelente opción.
  • Ebay: Si no tienes problemas para comunicarte en inglés y quieres ampliar las posibilidades de venta a todo el mundo, Ebay es una gran opción para vender los regalos. Es conveniente que antes hayas creado una cuenta en PayPal con tu tarjeta de crédito internacional (si alguna vez compraste en dólares, la tuya lo es) ya que será más fácil recibir el dinero.
  • Yapo: Este portal de clasificados chileno ha adquirido mucho renombre en los últimos meses ya que hay una comunidad importante de personas comprando/vendiendo. Normalmente, acá los precios son más baratos que los sitios antes mencionados, pero por lo mismo la venta suele ser mucho más rápida.

 

Re-regalarlos

Tal como indica el nombre, esto consiste ni más ni menos que tomar el regalo que te dieron y dárselo como presente a otra persona. Pero no es llegar y hacerlo: el re-gifting es un arte polémico y, como tal, requiere de destreza y sutileza. Por eso, para llevarlo a cabo de manera magistral, debes considerar estos consejos que nos da el sitio Lifehacker, remezclados por XY:

Las 4 R del Re-Gifting

  • Recuerda: Anota quien te hizo el regalo. Esto es básico para evitar la vergüenza de entregarle un presente a la misma persona que te lo regaló.
  • Reconocimiento: Cuidado con las lapiceras, agendas y todo tipo de productos susceptibles de ser grabados con tu nombre. Quizás el regalo no te gustó, pero hay que darle crédito a quien se dio el tiempo de ponerle tu nombre ahí. Lo mismo aplica para las dedicatorias. Así que ojo con los libros.
  • Remoto: El regalo debe ser re-destinado a una persona lo más lejana posible del entorno de quien te lo regaló. Si un colega te entregó algo que no te gustó está bien entregárselo a un primo o suegro, por ejemplo. Pero no re-regales entre familiares porque ahí es muy fácil que te descubran.
  • Rápido: Hazlo rápido. Mientras antes, mejor. Hay menos posibilidades de cometer errores.

 

Donarlos

Sin ningún ánimo de devolverte a la realidad de manera dramática, te comentamos: siempre hay alguien que quizás no recibió regalos en Navidad. Triste, ¿cierto? Por eso, el presente que recibiste puede ser la felicidad de un tercero y puedes ser quien le devuelva la sonrisa a una persona que lo necesita.

Lo aconsejable es que busques una institución seria que atienda o apoye personas que tengan más o menos tu edad. Acá van algunos ejemplos:

  • Hogares de Ancianos
  • Instituciones que apoyan enfermos de Cáncer, VIH y otros
  • Hogares de Jóvenes o Adolescentes en riesgo social
  • Centros de rehabilitación de adictos a drogas y alcohol

Antes de entregarlos, averigua si tu regalo aporta y no es contrario a los principios que rigen a cada institución. Además, averigua si tu regalo no es contraproducente con los eventuales tratamientos médicos que llevan estas personas.

 

Aceptarlos

La resignación es cada vez menos frecuente por estos días y quizás, solo a veces, sea conveniente aplicarla.

Piénsalo: quizás el regalo esté lejos de ser perfecto, quizás ni siquiera se acerque a lo aceptable, pero alguien se dio el tiempo de buscarte algún presente, aunque fuera por compromiso. Gastó minutos de su tiempo, dinero, por agasajarte. No es su culpa que tengas gustos tan refinados o que seas tan críptico en tus preferencias.

Por otro lado, sobre todo en el caso de un familiar o amigo, un mal regalo puede servirte de recuerdo constante de que esa persona tiene mal gusto, pero al menos te estima.

Sobre El Autor

Periodista, romántico empedernido, sufridor confeso. Su vida es una película, una comedia romántica con toques dramáticos, pero comedia al fin y al cabo. Cree en Dios para los partidos de la Selección o cuando no puede olvidar a una fémina. Ama el tango y el Glam-Rock, pero no odia el reggaetón. No le gusta como sale en las fotos.