Ojalá nunca hubiese sucedido, pero sucedió. La tragedia nuclear de Chernobyl, acaecida el 26 de abril de 1986, aún retumba en la memoria. No solo por los efectos del accidente mismo, sino que también por los peligros que todavía representa para la ciudad ucraniana y sus alrededores.

Tras el desastre se instaló un sarcófago destinado a contener los efectos radiactivos. Sin embargo, con los años la estructura está oxidada y algunas filtraciones de líquido amenazan la cuenca del río Dnipro. Ante esto, solo una solución: crear un nuevo sarcófago capaz de proteger a los ciudadanos y esconder de mejor manera una de las mayores vergüenzas cometidas por el ser humano.

Es así que nace el New Safe Confinement (NSC), la mole metálica móvil más grande creada (108 metros de alto y 257 de largo). Un nuevo sarcófago que acaba de ser instalado encima de la estructura original.

A 30 años de la explosión, el nuevo caparazón es parte del esfuerzo de 24 países -que cancelaron 1.500 millones de euros en su desarrollo- por sellar las filtraciones de aquí a noviembre de 2017.

El proceso de instalación del NSC, por cierto, quedó posterizado en un video compartido por el European Bank for Reconstruction and Development. Ahí se muestra el lento caminar de la cúpula metálica hasta llegar a su posición definitiva, en un viaje con frío, nieve y sol.

Sobre El Autor

Periodista, romántico empedernido, sufridor confeso. Su vida es una película, una comedia romántica con toques dramáticos, pero comedia al fin y al cabo. Cree en Dios para los partidos de la Selección o cuando no puede olvidar a una fémina. Ama el tango y el Glam-Rock, pero no odia el reggaetón. No le gusta como sale en las fotos.