Cada fin de año, cuando llega la Navidad, son muchas las personas que piden paz y amor como deseos. Lamentablemente, pasan los días, se terminan las fiestas y constatamos que quizás lo único que no viene en la bolsa del Viejo Pascuero son precisamente esos buenos sentimientos.

Probablemente el mejor ejemplo sea lo que pasa en Siria, donde una guerra civil tiene a sus niños deseando algo más que un juguete de moda. Cinco años ininterrumpidos de combate entre el gobierno del presidente sirio Bashar Al-Asad y las fuerzas rebeldes han dejado huellas imborrables en la vida de las personas, pero también en cada una de las ciudades donde se han enfrentado. Después del 2011, cuando empezaron los problemas, las urbes pasaron de ser lugares habitables con gente paseando en la calle a espacios apocalípticos que recuerdan las peores pesadillas.

RT (Russia Today), primer medio de comunicación ruso de habla inglesa, publicó un video capturado desde un drone que muestra la capital de Siria como una ciudad post-apocalíptica, completamente destruida por la guerra civil.

Las imágenes muestran el barrio de Jobar, un sector en la afueras de Damasco donde vivían alrededor de 300.000 personas y que ha sido el centro de los combates. Y además del daño a las personas que ahí vivían, la guerra en ese sector ha provocado consecuencias irreparables en el patrimonio de la humanidad. Jobar tenía la Sinagoga Verde, el lugar de culto más antiguo de los judíos, pero también la Gran Mesquita Jobar que era la tumba del profeta Elijah. Y además, en ese sector estaban construidos los baños construidos en los tiempos de los Otomanos.

Pero una imagen dice mucho más. Así era Damasco antes de la guerra civil.

En una foto:

Al-Fayhaa_Stadium_in_Damascus,_Syria_as_seen_from_Mount_Qasioun

En un video:

Así está ahora…