En el equipo de hockey césped femenino del colegio Saint John’s de Concepción, Chile, había una premisa: echarle a correr la pelota a la Isi. La Isi es Isidora Jiménez y todos sabían que su velocidad era abismante, las rivales solo le veían el número en la espalda. Sin embargo, no alcanzaba. Las derrotas se acumulaban con la facilidad con la que el polvo se adueña de los muebles de una casa. La Isi se aburrió y un día fue a correr. El técnico de atletismo Jorge Glosser la vio y de inmediato supo que estaba en frente de un diamante en bruto.

El pasado fin de semana, durante el Grand Prix de Atletismo en Cali, Jiménez demostró su fibra. Batió los récords de Chile en 100 (11 segundos 57 milésimas) y 200 (23’19”) metros planos, clasificando al Mundial de Moscú. El logro no es menor para un país que nunca tuvo una sprinter en una cita planetaria. O sea, inmediatamente y con apenas 19 años, la Isi se convirtió en la mejor velocista en la historia de la nación.

Pero hay más. Jiménez, además de los resultados, tiene una belleza única. En el fondo es un tema superficial y que no debería tomarse en cuenta. Sin embargo, en el mundo de la publicidad y el márketing eso genera valor agregado (en hombres, aunque más en mujeres). Ejemplos hay varios, como Yelena Isinbayeva o la paraguaya Leryn Franco. La periodista chilena, Soledad Bacarreza fue más allá, reflexionando en Twitter: “La @isiijimenez es nuestra María Sharapova y ningún medio se ha dado cuenta. Doble récord de Chile, clasifica al mundial, preciosa….y????

De a poco, Isidora conquista nuestros corazones. Si la curva de rendimiento se mantiene en alza, no sería raro verla como una de las protagonistas de la cita soñada de cualquier deportista: los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Para seguirla en Twitter: @isijimenez