Destiny Hope Cyrus nació en noviembre de 1992. Sus padres la bautizaron así porque pensaban que sería grande. Hoy, ya nadie la llama Destiny Hope. El mundo, rendido a sus pies, la conoce como Miley Cyrus.

Con 20 años, no hay dudas de que la muchacha ha crecido. La adolescente que brillara en Disney Channel, con el show de “Hannah Montana”, es una mujer joven, liberal y que también hace el papel de rebelde. Los paparazzi varias veces la fotografiaron con sospechosos cigarros (¿de marihuana?) en su boca, cambia de look con la frecuencia con la que se pone calcetines y la revista “Maxim” acaba de nombrarla como la chica más sexy del planeta.

Su carrera como celebridad tampoco da tregua. Lo último es el estreno de la canción “We Can’t Stop” (No podemos parar), la cual está claramente destinada a hacer arder una fiesta o un salón de topless. Sus letras no son muy profundas e instigan a un frenético bamboleo de curvas. Pero no es todo, en poco más de una semana, la obra de arte acumula una chorrera de clicks en YouTube (sólo está disponible el audio) y dos sendas polémicas:

¿Es “We Can’t Stop” una canción dedicada al éxtasis? Los productores de Cyrus lo niegan. ¿Por qué la duda? Parte de la canción tiene la siguiente letra: “We like to party / dancing with Molly / doing whatever we want” (Nos gusta la fiesta / bailamos con Molly / haciendo lo que queremos). En negritas, la sospecha. En el slang gringo, bailar con Molly es igual a estar bajo los efectos del éxtasis.

El Twerk. En la promoción de su trabajo en Facebook, Miley invita a sus seguidores (mayoritariamente menores de 18) a mandar sus videos haciendo un Twerk, un movimiento de baile al alza que consiste básicamente en que las mujeres pongan sus manos contra la pared y exhiban sus traseros, mientras hacen un tiritón. ¿Tiene dudas? Aquí dos ejemplos gráficos: el twerk de Milus y el twerk de Lady.

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