Si miras demasiado a ojos de Ida Lundgren, probablemente, sentirás un escalofrío en espalda. Su belleza es indudable, pero no es la única razón detrás del aquel estremecimiento. También está el hecho de que por su sangre corre el ADN de Ralph Lundgren, el mítico y despiadado Iván Drago en las películas de Rocky.

Al igual que a su padre, Ida disfruta de la luz de las cámaras. Sin embargo, lo suyo no es la actuación (por ahora), sino que el modelaje. Parte de aquel talento, por cierto, lo comparte a través de su cuenta en Instagram.

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