Natalia Paris y el modelaje son como hermanos siameses. La colombiana hizo su primera campaña publicitaria, gateando, para una empresa de pañales. Después presto su sonrisa para una pasta de dientes y al cumplir 18 se destapó para una cerveza y varias marcas de lencería, convirtiéndose en una de las modelos más aclamadas durante los años 90.

En su país muchas veces la molestaron por una supuesta incapacidad intelectual, sumada a una voz suave (que para nosotros es la de un angel). Sin embargo, con los años Natalia Paris le demostró a cada uno de sus detractores que es más vivaracha de lo que imaginaban y hasta sacando provecho a aquello. “Ahora me causa gracia, le saco partido a esa imagen desfigurada que han querido hacer de mí, hice parte de ese juego”, dijo hace un par de semanas en Blu Radio. Hoy es una exitosa empresaria, con líneas de ropa que llevan su nombre, productos de belleza y que deja tiempo libre para su gran hobbie: ser DJ.

¿Su capítulo más doloroso? Natalia Paris estuvo casada con el narco Julio Fierro, quien murió hace más de 13 años. La modelo dice que cuando lo conoció no sabía cuáles eran los negocios ocultos de su marido. Con el tiempo ella demostró ser inocente.