Sloan Sabbith se reconoce a sí misma como discapacitada social, porque tiene poco tino para las relaciones humanas. O sea, suele meter la pata. Sloan Sabbith, además, es una avezada reportera de economía y finanzas en Nueva York, en la cadena televisiva ACN. Se peina con los números. Sloan Sabbith también es muy guapa, pero su corazón no es correspondido. Aaaawww. ¿Algo más sobre Sloan? No existe en la vida real. Es sólo un personaje en la serie de TV, “The Newsroom” -cuya segunda temporada se estrena a mediados de julio-, interpretado por Olivia Munn.

¿Motivos para deprimirse? Para nada. Olivia Munn es mucho más que Sloan Sabbith. Nacida en Oklahoma -donde recientemente estuvo ayudadno a las víctimas de tornados-, Olivia tiene varias gracias: estudió periodismo, sabe japonés, le encanta el humor, Star Wars y el surf. Antes de la fama trabajó como practicante y al borde de las canchas en Fox Sports, pero rápidamente se dio cuenta que no era lo suyo. “Estaba tratando de ser algo que no era y estaba incómoda”, reconoció en G4 TV, cadena donde finalmente empezó a sentirse a sus anchas.

Olivia Munn obtuvo un puesto en el programa “Attack of the show”, donde se hacen revisiones de gadgets, videojuegos, parodias y un sin número de artificios para contentar al mundo geek. Era 2006 y Olivia Munn, antes que Kaley Cuoco en “The Big Bang Theory”, era la reina de esa fiesta. Todo coronado con el libro “Suck It, Wonder Woman: The Misadventures of a Hollywood Geek”, en donde básicamente se acepta como una “desadaptada”.

En 2010 se pega el salto cuando es contratada para ser corresponsal del premiado “The Daily Show”. Ahí su humor es destacado  (ver cobertura de los mineros chilenos), así como su polémica con la columnista del sitio Jezebel, Irin Carmon, quien habla de Munn como una sex symbol y que degrada a la mujer con sus chistes sexistas y su afán de ser objeto sexual.  de sexista en sus chistes. Olivia no reaccionó bien y mandó recado a las críticas, diciendo que quienes las hacían “necesitaban apagar sus malditos computadores, sacar el sándwich de sus bocas e ir por un puto y maldito paseo. Solo caminen, perras”.

Muchos la odiaron, otros la amaron y a un gran número de personas le importó un bledo. Sin embargo, de a poco Munn ha querido instalar la idea de que ser sexy no impide ser inteligente. Su personaje de Sloan Sabbith va por ese camino, al igual que su última entrevista en la revista “Flare”, donde apunta a sus críticos. “Aparentemente no hay forma de que pueda abrazar mi sexualidad, ser la tapa de una revista de hombres y también ser pensativa e inteligente. Y eso que sé lo que es el teorema de Pitágoras”, explicó. “Si no les gusta que sea sensual, o dejarme ser objetivizada, entonces será mejor que no usen un sostén con push-up para lucir fuera de tu casa”, agregó.

¿El cierre? “Estar en “The Daily Show” enojó a mucha gente, que pensaba okay, ella está en la tapa de Maxim o ella es las 100 más sexies, pero que al saber que estaba en un show de comedia ganador de un Emmy, empezaron a decir no, no, esperen eso está reservado para gente como yo“.

El mundo es injusto.

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