“Todo lo que quería era solo lo que el resto quiere, tu sabes, ser amada”. La vida de Margarita Carmen Cansino estuvo marcada por los tormentos personales y la imagen de glamour y deseo que su figura proyectaba, a través de su nombre artístico: Rita Hayworth.

Nacida en Brooklyn, en 1918, la actriz creció satisfaciendo a la fuerza el sueño de su padre, Antonio Cansino, el cual era verla convertida en una bailarina profesional. “No me gustaba mucho, pero nunca tuve el coraje de decírselo, así que empecé a tomar lecciones. Ensayo, ensayo, ensayo, así fue mi infancia”, declaró alguna vez.

Sin embargo, fue esa mezcla de talento y trabajo la que empezó a abrirle puertas en el cine. Su primera oportunidad fue con la Fox, donde la desecharon rápidamente. Distinta fue la historia en los estudios Columbia, donde, eso sí, debió transformarse completamente para alcanzar el éxito. Ahí, sufrió una metamorfosis de deslatinización: adoptó el nombre de Rita Hayworth, se sometió a estrictas dietas y se tiñó el pelo, de castaño a rojo, algo que no cualquier actriz hacía en esa época.

A principios de los años 40, Rita comenzaba a convertirse era una de las mujeres más importantes de la industria del espectáculo. Su actuación con Fred Astaire en “You’ll never get rich”, una portada en la revista “Life” y su presencia como una de las pin-ups favoritas entre las tropas estadounidenses que participaban de la Segunda Guerra Mundial, catapultaron su carrera a niveles interestelares. Pero habría más. En 1944 protagonizó “Cover girl” junto a Gene Kelly, otro monstruo de la época, y en 1946 cristalizó toda su fama, en ese maravilloso film noir llamado “Gilda”, donde le da otra dimensión al término femme fatale y hace un sutil strip tease.

Hayworth se casó cinco veces, pero sus matrimonios más turbulentos mediáticamente fueron con el director de cine, Orson Wells, y con el príncipe musulmán Aly Khan. Rita se comprometió con este último, aún legalmente vinculada con Wells, de quien ya estaba hasta la coronilla. Al desposarse con Khan, Hayworth se convertiría en la primera princesa de Hollywood. La cobertura de las nupcias fue con bombos y platillos, pero la relación solo duraría cuatro años. “Lo que me sorprende de la vida no son los matrimonios que fallan, sino los que triunfan”, afirmó.

Pero los vaivenes del amor no serían el único problema de su vida. Rita también era propensa a la botella y con los años, además, fue desarrollando alzheimer, enfermedad que finalmente acabó con su vida, en 1987.

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