El salto con garrocha es un deporte hermoso, lleno de gracia y que necesita alto niveles de técnica para acometerlo con cierto grado de éxito. Pero seamos sinceros. Nadie ve una competencia de salto con garrocha a menos que sean los Juegos Olímpicos. O incluso: nadie ve una competencia de salto con garrocha a menos que la rusa Yelena Isinbayeva esté en los Juegos Olímpicos.

La zarina, la hermosa ave es el rostro y el cuerpo magnético que atrae a un grupo de entusiastas de ocasión. Además de su natural belleza, la atleta se ha coronado como la mejor especialista en la historia de este deporte. Es ganadora del oro en Atenas 2004 y Beijing 2008, más bronce en Londres 2012. También se ha dado el lujo de batir el récord de salto con garrocha en 28 ocasiones, teniendo el actual de 5,06 metros. Fue, de hecho, la primera mujer en sobrepasar la barrera de los cinco metros.

Toda una campeona.

Sin embargo, sus días de gloria están contados y lo peor es que ella es la que está cortando su vuelo. A sus 31 años, Isinbayeva decidió poner fin a su carrera después del mundial de atletismo que se disputará en Moscú durante agosto.

“Mi carrera llegará a su fin después del campeonato mundial”, afirmó luego de titularse campeona nacional en un torneo desarrollado en la ciudad de Luzhniki. “Para mí será un momento muy nostálgico. Quiero disfrutar de un final de carrera alegre y mostraré lo mejor que tengo”, agregó “Lucharé contra la altura y contra mí misma”, remató.

Después de su último salto, moverá su mano y lanzará un beso al aire para decir adiós.

¿La extrañarás?

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