La curva Tamburello del Autódromo Enzo e Dino Ferrari, en San Marino, está grabada en las neuronas de todo amante del deporte, no solo de las almas tuercas. No es un lugar feliz, a muchos les gustaría poner reversa por un par de segundos y revertir ese breve instante que convirtió a la Fórmula 1 en un pañuelo. Ahí, hace 20 años, fue la última carrera de Ayrton Senna, uno de los pilotos más grandes en la historia.

Corría el 1 de mayo de 1994 y millones de televidentes seguían el deporte por televisión abierta: los goles de  Iván Zamorano por Megavisión, el campeonato de la NBA por RTU (Chilevision), pero hubo una imagen que capturó la atención de todo el mundo: Ayrton Senna estrellando su Williams-Renault contra un muro, una y otra vez -triste gentileza de la repetición instantánea-. Era la primera muerte de un ídolo.

“El segundo es el primero de los perdedores”, decía  Senna y eso lo llevaba a volar en el cemento, a tomar riesgos que lo hacían temerario, pero no inmune al temor. “Tengo miedo de la muerte y del dolor, pero convivo con eso. El miedo me fascina”.

Antes que empezara la temporada 1994, Senna había manifestado ciertas preocupaciones por la seguridad de la competencia y durante el fin de semana del accidente, las cosas se habían salido de toda normalidad.

El viernes, durante las primeras pruebas, su protegido Rubens Barrichello, tuvo un choque que lo mandó al hospital. Rubinho se salvó, pero no lo hizo Roland Ratzenberger, quien falleció un día antes de la carrera. Con estos accidentes, en el GP de San Marino, las cosas se pondrían oscuras y las preocupaciones de Senna volvían a emerger y las comentaba con su novia, Adriane Galisteu: No quería correr, pero Ayrton Senna lo hizo, sin reversa posible, convirtiéndose a partir de ese Gran Prix de la Fórmula 1 en una leyenda.

En Brasil, la popularidad de Senna creció de manera exponencial y proporcional al orgullo del país. Su tumba tiene más visitas que la de Elvis Presley y es el único deportista capaz de disputarle a Pelé el trono como el mejor atleta de la nación.

Tumba AyrtonSenna

La sencilla tumba de Ayrton Senna, donde nunca faltan flores o alguna ofrenda de su eterna fanaticada.

La persona tras el ídolo se resume así:

  • Era hincha de Corinthians, el equipo del pueblo en Sao Paulo
  • Sin decirle a nadie donaba millones de dólares a instituciones de ayuda a niños
  • Dio tres títulos mundiales (1988, 1989 y 1991) a un Brasil futbolero que estaba en sequía, sin ganar desde el Mundial de Fútbol de 1970.

Senna llegó en una época en que Brasil necesitaba ídolos y satisfizo toda hambre de triunfo. Fuera de las pistas daba ejemplo de vida.

Frente al volante, su legado es gigantesco. Todos los campeones de hoy piensan en Senna, un maestro bajo la lluvia, un prodigio que se subió a su primer kart a los 4 años y que alimentó a la raza de pilotos que toman riesgos para ser el mejor de todos. Sus 41 triunfos GP, sus tres títulos mundiales es lo que quedó en sus vitrinas, pero pudo ser más grande, incluso en tiempos donde sus rivales eran casi tan sobrenaturales como él. Entre ellos, Alain Prost, su mayor némesis.

La siguiente cita resume de la mejor manera la relación entre ambos pilotos y quien era Ayrton Senna, considerando que estas palabras provenían del propio Alain Prost:

“…La elección de mi compañero en 1988 estaba entre Senna y Nelson Piquet. Cuando fui con Ron Dennis a Japón, a reunirnos con la gente de Honda, dije a Ron que debía escoger a Ayrton, porque era el piloto con más talento, y para mí el equipo era lo primero. Si ahora mismo fuera a empezar de nuevo mi carrera, actuaría de forma diferente, me concentraría más en mí y en mi trabajo…” “De hecho, yo podía haber dicho no a la llegada de Ayrton a McLaren. Una de mis virtudes es que normalmente, cuando tomo una decisión, no me arrepiento de ella, pero desde mi propio punto de vista, definitivamente me equivoqué en aquella ocasión!” (Fuente Wikipedia).

Senna era enorme en tierra de titanes. 20 años y por la eternidad su nombre seguirá en el panteón de los inmortales, con su nombre escrito en letras doradas, amado por sus seguidores y respetado por sus rivales.

Para los que quieran conocer más de cerca a este ídolo, en Netflix hay un tremendo documental de Ayrton Senna, de gran valor puesto que que fue realizado sólo con imágenes de archivo.

Vean el Trailer del documental Ayrton Senna: