El fútbol era mucho mejor en los años 90. La frase es quizás antojadiza, parte de la nostalgia de alguien que camina por las tres décadas y que ve en esos años los primeros síntomas de esta enfermedad crónica, de esta loca pasión por el olor a pasto y la redonda pegada a éste.

Es un convencimiento emocional, pero en honor a la verdad también existen elementos objetivos que hacen mirar a los 90 como una época dorada del fútbol nacional, un momento marcado con huellas imborrables: la táctica murciélago de Andrija Percic, los pepones de media cancha de Roque Alfaro, las voladas de Antonio Zaracho, el hijo del viento Fran Arancibia, las rabonas de Claudio Borghi, el pelado De Luca, la letalidad -con los pies y los puños- de Candonga Carreño, la dupla Gorosito-Acosta, los goles del Matador Salas, el Colo Colo de Mirko Jozic o la sirena de las 4 de la tarde en Calama.

Be-lle-za pura. Y más: estas son nuestras razones para sostener la teoría:

TORNEOS LARGOS: 12 MESES DE EMOCIÓN

Nada de playoffs o reseteos de planteles cada seis meses. Para ser campeón había que demostrarlo a lo largo de todo un año, de 30 largas fechas (obviamente hablamos de los torneos con 16 equipos). El título era premio a la consistencia, a una planificación seria, a la capacidad de mantener a tus figuras el tiempo suficiente como para guardarlas en el recuerdo. Además se respetaban las localías y jugar en provincia era más difícil que darse vuelta un videojuego. Los equipos estaban trabajados y cualquiera te podía pintar la cara en un buen fin de semana. Ir a Calama, al Parque Schott, Playa Ancha o la niebla del Municipal de Collao eran verdaderos escollos que cada club debía enfrentar en su camino al título o para salvarse del descenso. Ni hablar de la liguilla para Copa Libertadores o la liguilla de promoción. Un manojo de nervios.

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TV ABIERTA: GOLES PARA TODOS

Hoy el CDF da casi todos los partidos del fútbol chileno, pero necesitas estar colgado tener cable para verlos. En los 90 se transmitían con suerte uno o dos juegos, en Fútbol de Primera, pero al mismo tiempo estabas seguro de que verías TODOS los goles en las noticias de cualquier canal. Eran bloques de 30 minutos hablando de fútbol. Los goles era un derecho ciudadano y no un bien de consumo. Los goles eran gratis y no estaban ensuciados por el vil dinero. ¿Qué pasaba si no veías las noticias? Todos los canales tenían programas para analizar la fecha: Círculo Central (RTU), Más Gol (Megavisión), Futgol (Canal 13), Show de Goles (UCV) y el clásico Zoom Deportivo (TVN).

Zoom Deportivo

COLECCIÓN DE ÁLBUMS

El álbum. Qué experiencia. Hoy aún se pueden coleccionar los cromos de cada torneo, pero hace 25 años había un encanto extra, algo que quizás murió con internet y la inmediatez.

Al principio de la década aún había que usar stick fix. Cambiar láminas o jugarlas en montoncitos con la palma de tu mano eran una etapa que debías quemar durante tu infancia. Mandarinas especiales para los álbums que incluían a los jugadores en acción -y no una foto carné toda photoshopeada-, y sobre todo a la edición del Campeonato Nacional 1991 que incluía la Copa América jugada en Chile.

ALbum

GRANDES CRACKS

Leo RodriguezCada vez que un equipo se refuerza existe la posibilidad de contratar un paquete, un jugador que no cumple las expectativas. Alguien más malo que el niache. Los 90 no fueron la excepción, pero al mismo tiempo la posibilidad de ver a un jugador de gran calidad sobre nuestros pastos era igualmente posible. Leo Rodríguez, Marcelo Espina, Alberto Acosta o Néstor Gorosito, por ejemplo, vinieron siendo seleccionados argentinos. Y en el caso de las estrellas locales, estas se quedaban por años defendiendo sus camisetas, sin necesidad de irse a jugar a un equipo de la liga turca o rumana.

Claro, en ese entonces los equipos europeos solo podían contratar a tres jugadores extranjeros. Todo cambió en 1995 con la ley Bosman, que obligaba a los clubes a no considerar extranjero a ciudadanos de la Unión Europea. Por ejemplo, un español ya no era más extranjero en Francia y a partir de ahí la idea de “extranjero” devino en el saqueo de futbolistas sudamericanos, en un desangramiento de talento que continua hasta hoy.

Ah, y el famoso pasaporte comunitario. De repente todos los futbolistas de este lado del mundo tenían un “abuelo europeo” que los hacía optar por el famoso papel por el cual dejaban de ser extranjeros en el Viejo Continente.

Al fútbol sudamericano le cortaron las piernas.

COPA LIBERTADORES: SE MIRA Y SE TOCA

En 1991, Colo Colo rompía la maldición y se transformaba en el primer -y hasta ahora único- equipo chileno en alzar la Copa Libertadores de América, el torneo de clubes más excitante del mundo. De la mano de Jozic, el Cacique tuvo un camino lleno de gloria y momentos inolvidables, entre los que destacan la semifinal ante Boca Juniors y, obviamente, los goles de Luis Pérez y Leonel Herrera para transformarse en el mejor del continente.

Los buenos resultados siguieron con la final de la UC en 1993 y las semis de Universidad de Chile en 1996 y del mismo Colo Colo en 1997. Y todos pegados a la TV porque se transmitía por señales de canales abiertos. El fútbol, repetimos, era un derecho y no un bien de consumo.

Colo Colo 1991

ESTADIOS LLENOS

Hay un lado feo de los estadios en los 90, la violencia en las gradas, enfermos subnormales capaces de matar a otra persona por llevar una camiseta de otro color. Dicho esto, nos quedamos con la fiesta, con las lindas imágenes de clásicos con más de 50 o 60 mil personas en las tribunas, números que hoy parecen imposibles, porque es más fácil ver los partidos en un sillón o porque hoy la gente está más preocupada del Real Madrid, el Manchester City o el Inter de Milán que de los equipos de su barrio o ciudad.

FRANCIA 98: CHILE VA AL MUNDIAL

Marcelo Bielsa nos hizo soñar con esa mágica clasificación a Sudáfrica 2010 (y será nuestro ídolo eterno), también gozamos-sufrimos en Brasil 2014 y el legendario palo de Mauricio Pinilla. Pero la carga emocional de clasificar a Francia 1998 no tiene parangón. Después de 16 años sin ir a un Mundial, después del Maracanazo del Cóndor Rojas y el posterior castigo que le dio la FIFA a la selección, había en el aire una necesidad de un desahogo y eso fue lo que trajo el Chile de Nelson Acosta, liderada por la delantera más letal en la historia nacional: la famosa dupla SA-ZA. Marcelo Salas e Iván Zamorano fueron dos monstruos que para nuestra suerte convivieron al mismo tiempo en la Roja.

Qué manera de hacer goles esos condenados. Directo a la galería de los inmortales y un motivo más para decir que el fútbol chileno era mejor en los 90.

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