El pasado sábado, la lucha libre mexicana cumplió 80 años de existencia. Tan popular como el fútbol, este deporte está enquistado en la cultura del país norteamericano. Es un espectáculo electrizante y en el que reside un gran sentido teatral, el cual se manifiesta principalmente con la participación de guerreros enmascarados. Si bien el esnobismo ha tratado de encasillarla como una diversión de clases sociales bajas, son varios los intelectuales que defienden la tradición del pancracio. Entre ellos, los escritores Juan Villoro y el gran Carlos Monsivaís, quien define a la lucha libre como “la estetización de la violencia”.

El deporte es tan viejo como los griegos, pero el 21 de septiembre de 1933 se instauró el Consejo Mundial de Lucha Libre en México para tratar de agrupar las diversas asociaciones que rondaban por México. Ese esfuerzo es el que se celebra. A fines de la década, la acción de los cuadriláteros gozaba de suficiente popularidad y la existencia de guerreros enmascarados le dio el empujón necesario para trascender más allá del ring. El carisma de luchadores como El Santo y Blue Demon, además, hizo que la lucha libre se convirtiera en un objeto cinematográfico, con diversas películas de estos héroes de carne y hueso combatiendo monstruos, extraterrestres y cualquier fuente de mal que amenazara la paz de la Tierra.

Con los años, la lucha sufrió un bajón que se superó hacia fines de los 70 y los 80. Desde entonces, el deporte incluso exportó luchadores como es el caso actual de Rey Misterio Jr., quien compite en la poderosa WWE. Si bien esta y la UFC hoy tienen más incidencia a nivel mundial, la lucha libre mexicana marcó una escuela y la recordamos con las cinco mayores leyendas del ring:

Perro Aguayo

El Can de Nochistlán, rudeza y estilo.

5. Perro Aguayo. La lucha libre no es solo de enmascarados. También existen guerreros a cara descubierta y uno de los más grandes exponentes de la historia es Pedro Aguayo, el Perro Aguayo. Su época dorada fue entre los 70 y los 80, década en la que también fue bautizado como el Can de Nochistlán. Su vestimenta revolucionó los cánones del estilo e incluía un felpudo par de botas blancas que hacía juego con su larga cabellera. Dentro de su legado se cuentas movimientos como la Lanza Zacatecana y La Silla. Uno de sus hijos heredó su amor por el ring, haciéndose llamar el Hijo del Perro Aguayo.

Canek

El Príncipe Maya llevó su talento a Japón.

4. Canek, el Príncipe Maya. Este luchado brilló en los 70. Comenzó como el Príncipe Azul, pero con los años recibió el nombre de Canek, el Príncipe Maya. Su talento estaba fuera de dudas y fue uno de los rostros ancla que se cansó del monopolio del Consejo Mundial de Lucha Libre para formar la Asociación de Lucha Universal. Los títulos conseguidos, en una época en que El Santo y Blue Demon ya envejecían, lo convirtieron en un guerrero de exportación. Canek incluso disputó luchas en el lejano Japón. Su estilo marcó escuela

Mil Mascaras3. Mil Máscaras. Aaron Rodríguez tiene algunos años menos que Blue Demon y El Santo, pero a través de su personaje, el Mil Máscaras alcanzó a compartir el pancracio con ambas leyendas. Incluso participó junto a ellos en una de las películas más famosas del subgénero que abrió la lucha libre en el cine mexicano: “Las momias de Guanajuato”. El Mil Máscaras no desentonó  en su carrera sumó múltiples honores, entre ellos el de ser el primer luchador azteca en actuar en el estadio más famoso del mundo: el Madison Square Garden de Nueva York.


Blue Demon22. Blue Demon.
El Demonio Azul (Alejandro Muñoz) fue el gran enemigo de El Santo. De hecho, fue uno de los pocos que pudo vencerlo, en una serie de batallas entre los años 1952 y 1953. Blue Demon llegó a enfrentarlo para vengar una derrota de su pareja de cuadrilátero, Black Shadow, la cual había sido máscara contra máscara. El triunfo le permitió a Blue Demon disputar una final welter a nivel mundial. Fuera del ring, El Demonio Azul compartió una serie de papeles con El Santo, en decenas de películas. También se convirtió en héroe de historietas y figura de juguete. El Santo y Blue Demon no pueden ser mencionados de manera separada.

El Santo

El Enmascarado de Plata, guerrero inmortal

1. El Santo. Rodolfo Guzmán Huerta era un hombre común y corriente, pero en el momento en que se enmascaraba la atmósfera cambiaba, su personalidad se tornaba salvaje y se convertía en otra persona: El Santo, el Enmascarado de Plata. El luchador es probablemente el gran superhéroe de la historia mexicana. Vivió casi 50 años sobre el encordado sin jamás perder la máscara. Su popularidad, además, traspasó las fronteras del ring, erigiéndolo como un ídolo pop, presente en cómics y más de 50 películas, en la que combatía a momias, extraterrestres, zombies y mujeres vampiro, entre otros. Sus aventuras, incluso, permearon en naciones tan lejanas como Marruecos o Japón. En el siglo XXI, la cadena internacional Cartoon Network realizó una serie animada en su honor. El Santo murió en 1984 debido a una falla en el miocardio. La lucha libre mexicana -y en el mundo- no puede ser contada si se omite su nombre. El Santo es LA leyenda. El Santo es EL mejor.