Alemania y Francia vuelven a encontrarse en un Mundial después de 28 años. Será por los cuartos de final de Brasil 2014, en una historia que cuenta el 6-3 de los galos por el tercer lugar en Suecia 1958, la definición a penales favorable a los germanos en las semis de España 1982 y, nuevamente, el dominio teutón en las semis de México 1986. De todos los enfrentamientos mencionados, el más recordado es el de 1982, en el Sánchez Pizjuan de Sevilla, donde 70 mil personas fueron testigos del momento más espeluznante en la historia de la Copa del Mundo: el mítico choque en Patrick Battiston y Harald Schumacher.

Minuto 62 de juego, marcador 1-1. El francés Michel Platini lanza un pase desde el mediocampo hacia el centro del área germana. Battiston, su compañero que había entrado unos minutos antes, acude al encuentro del balón. Así lo recuerda él, en una entrevista a Canal +

Comencé a calentar. El ambiente en el estadio era excepcional, pero no oía nada. Caliento, pero no oía nada. Era como si estuviese solo. Me llama Michel Hidalgo (entrenador) y comienzo a quitarme la ropa, a subirme las medias. Pero no me acuerdo de nada. Sé que entro al campo, pero no sé cómo lo hago. Era como si estuviese en una nube. Flotaba. Tenía la sensación de que no estaba jugando la semifinal de un Mundial. Cuando Platini pasa el balón, pienso: ‘es para mí’. Mi impresión, aunque sea difícil de creer, es que el terreno de juego es un pasillo y que allí no había nadie. Como los Campos Eliseos de París en agosto, a las cinco de la mañana. Nadie. De repente veo algo negro que se acerca hacia mí. Pero no tuve tiempo de apartarme, choqué y no me acuerdo de más.

La sombra negra es el golero alemán, Schumacher.

Entonces llega el pase, creo que de Platini, y Battiston corre directo a mi portería y pienso que llego al balón. Así que Toni Schumacher corre a por el balón y Patrick llega uno o dos segundos antes y creo que me lo va a pasar por arriba, así que yo salto sin saber dónde está el balón. Voy con las rodillas de frente, pero me giro en el último momento, porque veo que si le doy con las rodillas (silencio)… y le di con la cadera

 

Segundo después el silencio eriza los pelos. Battiston yace en el césped casi inmóvil. La colisión, una clara falta que no fue sancionada por el holandés Charles Corver ni recibió tarjeta de ningún color, le había causado conmoción cerebral, la rotura de una vértebra y de dos dientes. Los galos, que bautizaron el evento como “La Tragedia de Sevilla”, no podían creer la impunidad con la que quedaba Schumacher, mientras este hacía jueguitos de balón. Tiempo después, el arquero diría que su actitud fue solo miedo, que no quería acercarse a Battiston, porque no sabía qué le ocurriría.

Hoy Battiston está bien.

Después de que el jugador francés fue llevado a un hospital, el partido se reanudó. Francia se adelantó 3-1 en el tiempo extra, pero Alemania reaccionó para empatar y definir todo desde los 12 pasos, donde nunca en la historia han perdido.