Chile enfrentó este miércoles a Irlanda del Norte, en su último partido de preparación antes de su debut en la Copa del Mundo, Brasil 2014. El director técnico de la La Roja, Jorge Sampaoli, decidió mandar a la cancha una formación alternativa, con varios nombres que solo se utilizarán en caso de emergencia. El resultado fue un 2-0 claro y cómodo, pero que se trazó solo cuando rostros titulares como Alexis Sánchez y Eduardo Vargas ingresaron para definirlo.

Líneas aparte para el regreso de Arturo Vidal, quien disputó sus primeros minutos desde que fue operado de la rodilla hace 29 días.

En términos generales se pueden dibujar ciertas conclusiones, algunas buenas, otras no tanto, y en el contexto del rival. Irlanda del Norte era un equipo cuya principal fortaleza, por decirlo de un modo amable, era el esfuerzo. Dicho esto:

  • Sin los titulares, Chile es un equipo capaz de mantener posesión de balón, pero que es romo en ofensiva. No corta, no pincha, no hace daño
  • Pese a lo discreto del desafío siguen habiendo dudas en el funcionamiento defensivo, generándose demasiadas faltas cerca del área propia, algo que no es positivo en un equipo que se duerme en las pelotas paradas
  • Con Aránguiz, Sánchez, Vargas y Vidal, el paso y la velocidad es otra. El alma volvió al cuerpo.

Ahora a lo que vinimos, el Uno x uno de Chile ante Irlanda del Norte

Johnny Herrera: Resistido por sus problemas legales, el arquero de la U demostró que en la cancha es confiable. McLaughlin lo probó con un ajustado cabezazo, mientras que Norwood trató de sorprenderlo con un tiro libre. En ambas ocasiones no se hizo problemas y puñeteó hacia los costados.

Gary Medel: Con Egipto no estuvo tan bien, pero ante los europeos, el Pitbull volvió a demostrar que es el elemento más confiable en la zaga chilena. Va a todas, gana por arriba e incluso se mete debajo de las axilas de sus rivales para recuperar una pelota y salir jugando. Ante la ausencia de Claudio Bravo, asumió por segunda vez el rol de capitán de Chile. Y la jineta no le queda grande.

Francisco Silva: El mayor experimento de la era Sampaoli es el uso del Gato como líbero y ante Irlanda del Norte, la pregunta que aún ronda en el aire es ¿por qué? Silva tiene habilidades técnicas de distribución, pero en la zona donde juega los errores se notan más: un resbalón y un mal pase por el centro del campo podrían haber causado mucho más daño si el balón caía en los pies de Van Persie o Diego Costa. En el segundo tiempo, además, mostró ciertas dudas en velocidad al enfrentar al grandulón Maggenis.

José Rojas: Pepe es más rápido de lo que uno cree, tuvo momentos acertados, pero impresiona la cantidad de dificultades que vivió para marcar al número 2, McLaughlin. Si bien dominó en lo global, recurrió a cuatro faltas para detenerlo, tres de ellas cerca del área. Y McLaughlin no es Arjen Robben. Si bien lleva poco tiempo en la Roja, Miiko Albornoz e incluso Gonzalo Jara aparecen como una mejor opción en la zona.

Mauricio Isla: La poca continuidad en la Juventus se evidencia en los pies del Huaso, sobre todo, en la fineza. Cuando tiene como socio de banda a un jugador con el que no acostumbra a relacionarse (Orellana en este caso) se nota que el flujo se atasca y los movimientos no son tan sedosos. El ingreso de Alexis Sánchez, su socio de toda la vida, ayudó a alzar su rendimiento, mejoró su uso del espacio, así como su precisión. Su despliegue, por otro lado, nunca está en duda

Carlos Carmona: El jugador con más experiencia mundialista en Chile (dos sub 20 y dos adultos) tuvo un partido correcto, desenvolviendo sus mayores artes en la contención. Sin embargo, en un equipo diseñado para asfixiar el rival con tenencia de balón y presión en el primer cuarto de la cancha, Carmona se pierde un poco, lo cual justifica su calidad de suplente en la era Sampaoli.

Marcelo Díaz: Su apodo de “El Xavi Chileno” no es antojadizo. Díaz es quien pone el ritmo en Chile, es el mariscal de campo. Él lateraliza, frena, piensa y acelera. Contra Irlanda del Norte al principio estuvo un poco desconectado, pero fue subiendo su nivel. Algo bueno para él, pero preocupante para la Selección es que es el único que se atreve con disparos desde fuera del área.

Eugenio Mena: Una lesión ha tenido al Chueco entre algodones, pero de a poco se van notando mejoras en su juego. Sin mayores preocupaciones defensivas, el análisis pasa más por su producción ofensiva. Ahí ensanchó el campo, trianguló con criterio, pero aún le falta mejorar en los centros. Un desborde suyo acabó en la mano de un zaguero norirlandés, pero el árbitro Amarilla se hizo el de las chachras.

Jorge Valdivia: Ver al Mago en la cancha es siempre un agrado y un ejercicio de esperar lo inesperado. Sería interesante ver cómo tiene amarrado los cables en el cerebro. Sus niveles de creatividad incluso destacan en duelos en los que anda impreciso como ayer, en los que navegó entre pases cortos y dagas diseñadas para Usain Bolt. Si afina el espacio y la geometría puede convertirse en figura del torneo. Además tiene picardía, como ese remate a mediados del segundo tiempo, al borde del área, y que casi se cuela por la espalda de Roy Carroll.

Fabián Orellana: El Histórico tenía una ventana para lucirse como la primera opción de cambio en caso de que Sánchez o Vargas fallaran a la hora de abrir una defensa. No obstante, tuvo un desempeño opaco y terminó perdido entre los grandotes del fondo visitante. Quizás con equipos que dan más espacio (Holanda-España) su labor puede ser más fructífera.

Esteban Paredes: Entró, se fue, volvió a Juan Pinto Durán. Paredes vivió una teleserie antes de lograr un cupo para Brasil. Ante Irlanda del Norte entró como titular y tuvo la oportunidad de demostrar por qué merecía ir al Mundial. Sin embargo, fue una noche gris para el colocolino: no conectó un balón que había que empujar para marcar y tuvo un cabezazo piñufla en la medianía del primer tiempo.

Eduardo Vargas: Seguramente se fue a la casa con los estoperoles del arquero Carroll pintados en el glúteo, pero con la alegría de haber sido el hombre que abrió la lata norirlandesa, tras un pase casi preciso (estaba offside) de Alexis Sánchez. Edú es el arma secreta de Chile: lleva 11 goles en los últimos 13 partidos con la Selección.

Charles Aránguiz: Ingresó por Carmona y la diferencia entre ambos es clara. El Príncipe posee un despliegue mayor y que no se limita al centro del campo de lado a lado como un parabrisas. Charles es un dínamo que se mueve de extremo a extremo. O sea, puede salvar una en la línea propia o meter la nariz para marcar en el área rival. Su ingreso le dio más libertades a Marcelo Díaz.

Alexis Sánchez: Jugadorazo. Su inclusión en la cancha de inmediato cambió la atmósfera, se puso eléctrica. Con la pelota en los pies es un rayo  cuando se detiene piensa a la velocidad de la luz para distribuir. Su paso por el Barcelona, sin duda, lo ha hecho madurar como crack. Los dos goles -así como los tres ante Egipto- fueron asistencias del Niño Maravilla. Después quiso hacer el suyo, con destellos maradonianos, pero siempre hubo una pierna que lo privó.

Mauricio Pinilla: Sí, después de 9 años Pinilla volvió a hacer un gol por la Selección. Una sequía larga que terminó con un remate seco entre las piernas del arquero Roy Carroll. Trolleado porque supuestamente solo hace tantos de penal en el Cagliari, el delantero demostró sangre fría y precisión al tener espacio y en la única chance que tuvo.

Arturo Vidal: ¿Fue irresponsable darle minutos al Rey Arturo apenas 29 días después de su operación de meniscos? Desde un punto de vista médico o el de la Juventus es muy probable. Sin embargo, desde lo anímico, verlo en la cancha levanta el espíritu de La Roja antes de Brasil. Al principio parecía un percherón que trotaba por el pasto, pero de a poco se fue soltando y dando ejemplos de que es un fina sangre. Casi hace un gol.

Felipe Gutiérrez: Entró casi al final, pero demostró lo que hace en Holanda, donde es el segundo jugador con mayor cantidad de pases completados y el segundo con mayor cantidad de intercepciones. Crea y destruye, buen toque y no tiene miedo al meter la pierna.