Cuando Fred Perry levantó por tercera vez consecutiva el trofeo de Wimbledon, en 1936, seguramente nunca pensó que Gran Bretaña tendría que esperar 77 años para ver a otro compatriota celebrar en la catedral del tenis. La sequía fue extremadamente larga y desesperante. Tanto que incluso hicieron una película (“Wimbledon”) para tener un campeón, al menos simbólico. Sin embargo, el maleficio finalmente acabó: este 7 de julio de 2013, los fantasmas del court central fueron espantados por Andy Murray.

El escocés de 26 años, inspirado por su madre Judy, quien lo guió en la cancha con doctrina victoriana, y entrenado por el inexpresivo Iván Lendl, batalló tres sets para despachar al número uno del mundo, Novak Djokovic. El último juego estuvo cargado de emociones y el nativo de Dunblane estuvo a punto de desperdiciar tres puntos de partidos. Afortunadamente para él, los colores le volvieron al cuerpo, desatando la alegría en una tarde londinense, especialmente calurosa, la final más caliente desde 1976.

En 2012 Murray había perdido la final del torneo ante Roger Federer. Este año, en cambio, el suizo abandonó tempranamente el certamen (en segunda ronda), así como también otro favorito de siempre: el español Rafa Nadal, dejando el camino casi limpio para Andy y Djokovic. El serbio, eso sí, vivió una semifinal de casi cinco horas con el argentino Juan Martín del Potro, lo que sin duda le dio una leve ventaja al británico. Esa fuerza extra se notó sobre el césped y permitió acabar con la tristeza de un pueblo.

Las rachas más largas sin títulos

Aprovechando el fin del maleficio, revisamos las rachas negativas más largas que van quedando en diferentes deportes:

Tenis. El triunfo de Murray quita a Wimbledon del tablero con la maldición más larga dentro de los cuatro Grand Slams del circuito. El honor ahora pertenece al Australian Open, que desde 1976 no ve a un australiano alzando el trofeo. El último fue Mark Edmonson en 1976. En 2005, Lleyton Hewitt estuvo cerca, pero perdió en la fina. ¿Roland Garros? El último francés en alzarse en la arcilla parisina fue Yannick Noah en 1983, mientras que en el US Open, el último estadounidense en florearse ante sus compatriotas fue Andy Roddick, en 2003.

Hockey. Los Chicago Blackhawks, actuales campeones de la NHL sufrieron 49 años sin títulos. La racha se acabó en 2010 y ahora, en 2013, celebraron su segundo logro en de tres años. La exitosa historia hizo correr la lista y hoy el humillante récord pertenece a los Toronto Maple Leafs, quienes acumulan 46 años sin alegrías. El equipo es uno de los más populares de Canadá y hasta antes de este vergonzoso período se encumbraban como una de las franquicias más exitosas de la competencia. De hecho, en sus vitrinas existen 13 Stanley Cups. Pero desde 1967 en adelante, repetimos, están completamente secos.

Básquetbol. La NBA es la máxima liga de baloncesto a nivel mundial y ahí hay un equipo que conoció la gloria por primera y única vez en su historia: los Sacramento Kings. Fue en 1961, cuando su nombre era Rochester Royals. Desde entonces, el equipo ha deambulado de manera tan notoria que, a la falta de resultados, sumó diversos cambios de ciudades y de nombres. Entre ellos están sus pasos por Cinccinati y Kansas, hasta llegar a Sacramento, donde recibió el seudónimo de Kings. Si no le gusta sumar, son 62 años sin poder repetir esos mágicos momentos de triunfo.

Fútbol Americano. ¿Cuál es el equipo con más mala suerte? Depende de cuán estricto sea. Algunos acusan a los Arizona Cardinals, quienes suman 66 años sin títulos. En ese entonces eran conocidos como Chicago Cardinals. En 2008, estuvieron cerca, de volver a capturar el Súper Tazón, pero en el último minuto de la final con los Steelers permitieron un touchdown que los alejó del título. Luego viene la teoría de los Detroit Lions, quienes acumulan 56 años de tragedia deportiva. Estos, eso sí, no han cambiado de nombre ni de ciudad. Su presente es negro y su vergüenza se cristalizó el mismo 2008, cuando tuvieron 0 victorias y 16 derrotas durante la temporada.

Bartman

Béisbol. Al recordar malas rachas se suele citar la maldición del Bambino que afectó a los Boston Red Sox, quienes estuvieron sin títulos entre 1918 y 2004: 86 años. Popularmente se asocia con la venta de Babe Ruth a los New York Yankees. Sin embargo, en el deporte existe una seguidilla peor, la de los Chicago Cubs. Los cachorros no ganan una Serie Mundial desde 1908. O sea, 105 años. En el campo de la superstición, acusan a un hombre que hizo un conjuro en 1945, luego que lo echaran del estadio por que la cabra que lo acompañaba olía mal. De hecho, lo llaman la maldición de Billy Goat. En 2003, el equipo lideraba la final de la MLB 3-2 al mejor de 7 y 3-0 en el sexto partido ante los Florida Marlins. Todo estaba destinado a romper la mala suerte, pero en una jugada que aseguraba bateo para los Chicago, un espectador, fanático del equipo metió su mano para arruinar la jugada. A partir de ahí, los Cachorros cayeron en una depresión, terminaron perdiendo el partido y luego el séptimo juego. El caso es conocido como el incidente Steve Bartman. Si tiene tiempo vea “Catching Hell”, un documental de ESPN sobre el desafortunado momento.

Fútbol. El dicho dice que no hay mal que dure 100 años, pero los Chicago Cubs demuestran lo contrario. Además no son los únicos, ni los peores. La peor racha sin títulos en un deporte colectivo pertenece al fútbol y en específico al Preston North End de Inglaterra. The Lilywhites fueron los primeros campeones de la liga y repitieron al segundo años. Desde ahí, nada más. ¿Fecha? Su último trofeo fue en la temporada 1889-1890. Es decir, 113 años. El equipo se desinfló rápido y otros logros a través del siglo XX fueron un triunfo en FA CUP en 1938 y ser el club formador de Bill Shankly y David Beckham. ¿A nivel de selecciones? La mayor sequía pertenece a Uruguay, quien completa 64 años en 2014. Su última conquista fue en 1950, en el recordado Maracanazo.