Gareth Bale tiene talento, pero de ninguna manera vale los 100 millones de euros que Florentino Pérez, un megalómano de tomo y lomo, pagó por tenerlo en el Real Madrid. Dicho esto, el galés coleccionó este miércoles un recuerdo que no tiene precio, quizás su momento más memorable desde que está en la Casa Blanca: anotó el gol que dio a los merengues el título de la Copa del Rey 2014, en un partido que además marca el derrumbe del Barcelona, su archirrival, y acaso el mejor equipo del mundo en lo que va del siglo XXI.

Aunque las matemáticas todavía les dan chances en la Liga BBVA, los catalanes enfrentan una realidad que parece irreversible: por primera vez en seis años podrían terminar una temporada con las manos vacías. Sin Copa del Rey, sin torneo local y sin Champions League. Un annus horribilis para un equipo que tiene en su plantel a Leo Messi, Neymar, Piqué, Iniesta y Xavi.

¿Qué designios llevaron a esta catástrofe?

El primero en la fila de las culpas suele ser el entrenador. El paraguayo-argentino, Gerardo Tata Martino, llegó para reemplazar a Tito Vilanova, quien batalla contra un cáncer. Su comienzo fue arrollador. Ganó los primeros 8 partidos de la liga, empató el noveno, volvió al triunfo y su primera derrota vino recién en la fecha 15, ante el Athletic de Bilbao. A partir de ese momento, la máquina se descalibró. Habían signos. En la fecha 5, por ejemplo, pese a vencer por 4-0 al Rayo Vallecano, perdió la posesión de balón por primera vez después de ¡317 partidos consecutivos! En el aire se notaba incomodidad con el estilo. Del tiqui-taca se pasó a un equipo que ama tirar centros sin tener un 9 de área.

Después de la caída, a los culé se les hizo un parto ganar puntos de visita y el impulso se fue perdiendo ante un económico y pragmático Atlético de Madrid, hoy líder con tres cuerpos de ventaja sobre el Real y cuatro sobre Barcelona.

El epítome de la crisis se vivió esta última semana: fuera de la Champions (Atlético Madrid), derrota ante el Granada en la BBVA, y la caída en la final de la Copa del Rey. Un Tataclismo, describen quienes encuentran inspiración para la burla. Ahora, ¿es todo culpa del Tata Martino?

No.

Con Vilanova ya había sintomas. El más elocuente la semifinal de la Champions 2012-13, en la que los catalanes fueron barridos por el Bayern Munich, en un global de ¡7-0!

Hoy los diarios barcelonistas hablan del final de un ciclo y los jugadores tampoco se salvan del concepto de moda en la ciudad condal: renovación. Hay evidentes muestras de desgaste, en un drama que se ve en todas las líneas. Víctor Valdés -quien anunció su partida- se lesionó y el arco no ha sido bien custodiado por Pinto ¿La defensa? Puyol -otro que no sigue- pasó más tiempo en la enfermería que en la cancha, Piqué trato lo que pudo, mientras que la displicencia de Dani Alves y la baja de rendimiento de Mascherano se hacían cada vez más evidentes. Un córner en su área provoca más suspenso que libro de Stephen King, maestro del horror.

En la zona media -o medular, como dicen en la península- el panorama tampoco es alentador. Xavi e Iniesta resisten, pero el paso del tiempo se nota en sus botas. Hoy no es raro verlos entregar mal una pelota. Sergio Busquets, gran prospecto de La Masía, parece más preocupado de conseguir un premio en artes escénicas que de jugar, mientras que Cesc Fabregas desperdicia su talento no sabemos en qué actividad.

Las llamas también alcanzan al ataque. Pedro y Alexis cargaron el peso del Barcelona por varias fechas, debido a una lesión de Messi y la irregularidad física de Neymar, ambos llamados a ser los astros del club. Sin embargo, una vez recuperados los astros, los dos fueron borrados de la titularidad. El rendimiento de Neymar es mediocre y su inclusión en el 11 titular parece justificada solo por la plata que pagaron por él o alguna exigencia de la marca que auspicia al jugador y al equipo. ¿Messi? ¿Alguien puede criticar a Messi con todo lo que ha dado a los catalanes? Bueno es el momento.

Esto pese a que si bien estuvo lesionado, Messi es el tercer goleador en la liga 2013-14, pese a igualar los 335 goles de Zarra, máximo anotador en competencias hispanas, y pese a estar a 11 goles del mismo Zarra en conquistas por torneo local. Messi parece fuera de la pecera y el partido en que el Barcelona quedó eliminado de la Champions fue la evidencia más notable: el argentino fue el tercer jugador titular que menos corrió durante el los 90 minutos. Solo los arqueros se movieron menos que él. ¿Está aburrido? ¿Se quiere ir? ¿Se está guardando para el Mundial, su gran deuda?

Sea lo que sea, su estado no ayuda a la causa general. El gran imperio del Barcelona está derrumbándose. O al menos eso es lo que se ve desde la ventana.