El 2012 fue un año terrorífico para los Boston Red Sox: salieron últimos en su conferencia, perdieron 93 partidos e inscribieron su peor temporada en la Major League Baseball (MLB) desde 1965. Un asco. El equipo necesitaba una renovación, un sahumerio. Algo.

12 meses después, los Red Sox se coronaron como los campeones de la World Series, nombre que recibe la final de la MLB, al vencer a los St. Louis Cardinals. Del infierno al cielo en apenas un pestañeo. ¿Qué pasó?

Algo.

Durante la pasada primavera boreal, que coincide con la pretemporada de la liga, varias caras comenzaron a asomar en Fenway Park. Una de ellas era la de Jonny Gomes, outfielder proveniente de los Oakland Athletics. Venía descuidado, con la barba crecida y desordenada. No muchos pusieron atención, el periodismo especializado, de hecho, estaba más preocupado de pronosticar un nuevo año para el olvido. Sin embargo, a Mike Napoli, otro de los recién llegados, le llamó la atención la barba de Gomes. Le pidió que se la dejará, mientras él desarrollaba su propio vello facial. David Ross fue el tercero en sumarse.

La temporada comenzó el 31 de marzo y con los días se notaba una leve mejora. Había sonrisas entre los fanáticos y de repente, ¡pum! El 15 de abril, dos explosiones separadas por apenas 20 segundos removían el espíritu de la ciudad. Dos bombas instaladas en la línea de meta de la Maratón de Boston causaban tres muertos y un centenar de heridos. La tragedia ponía a prueba la unión de sus habitantes, que bajo el lema “Boston Strong” comenzaron a levantarse. Cuatro días después, la policía abatió a uno de los responsables y detuvo al segundo. La sensación de estado de sitio se iba y el primer gran evento para liberarse de la tensión fue un juego de los Red Sox. En Fenway Park, Neil Diamond, cantó “Sweet Caroline”, símbolo de la afición, y el ídolo bateador, David Ortiz -Big Papi- lanzaba su arenga. “Esta es nuestra maldita ciudad y nadie vendrá a dictar nuestra libertad”.

barba bostonBoston se alineó en todo ámbito. En la ayuda de los heridos por la bomba o tras los juegos de los equipos de la ciudad. Esos lazos también se fortalecieron dentro del camarín de los Red Sox. Más jugadores se fueron sumando a la idea de dejarse crecer las barbas como un signo de estar remando hacia la misma orilla. Dustin Pedroia, Jarrod Saltalamacchia y hasta el propio Ortiz iniciaron la huelga de máquinas de afeitar. Incluso les pusieron nombres a sus extensiones de pelo. El ánimo era otro e incluso hubo un par de jugadores que hicieron regalos a todo el plantel: Ross ordenó shorts de entrenamiento con la bandera de Estados Unidos, en honor a un niño de cinco años que padecía leucemia, y el canadiense Patrick Dempsey compró un par de zapatillas Air One para cada uno de sus compañeros.

El equipo, de repente, lideraba su división, ganaba los playoffs y se instalaba en la final de la Serie Mundial, en duelo ante los St. Louis Cardinals. La historia de las barbas ya era tema nacional, con imágenes de los jugadores tocándose los hirsutos vellos faciales después de cada home run y los fanáticos sumándose a la locura con el mismo entusiasmo. Incluso si estos eran policías. Ver un partido en Fenway era asistir a una comunidad amish o ver un capítulo de la serie de TV, “Duck Dinasty”, con una única excepción: el japonés Koji Uehara. Dueño en años anteriores de un respetable bigote fu-manchu, este año optó por un rostro cuidadosamente afeitado, casi lampiño. Como estaba jugando bien, sus propios compañeros impidieron que se dejara crecer la barba.

Cábalas.

Obviamente, para ganar se necesitan más que barbas y cábalas. Y ahí, fue el propio David Ortiz, quien con sus home runs -incluido un grand slam- lideró al equipo a su tercer título en el siglo y el primero que obtenía el equipo jugando en casa desde 1918.

Los Red Sox se unieron para ofrendar un título especial para la ciudad y la ciudad, el pasado sábado, salió a la calle para agradecer la gesta. Casi dos millones de personas, bajo el grito: “Let’s go Red Sox”, que hasta hoy resuena seguido de palmas.

 fotos: Luis Vidal / XY