Después de que Holanda, y en especial los carrerones de Arjen Robben, dejaran a España peinada para atrás y completamente machucada (5-1), Chile entró a la Arena Pantantal de Cuiabá con la necesidad de no desperdiciar puntos y tratar de conseguir, en lo posible, una diferencia de gol cómoda, en la eventualidad que la clasificación a octavos de final sea por milímetros.

Al frente, Australia. Los oceánicos son el equipo con el peor ránking FIFA en la competencia (62), pero aún así presentaban ciertos riesgos. Sobre todo en ataque, personificados por Tim Cahill. O más bien, su cabeza.

Las dudas, sin embargo, parecían despejarse de manera temprana. Chile jugaba un par de revoluciones más lento de lo habitual, pero tomaba decisiones más inteligentes, al punto de que antes de los 20 minutos ya ganaba 2-0. El problema es que el equipo no encontró la fórmula para el tercero y Australia se volvió un equipo incómodo, hacinado en defensa y que no dejaba mucho espacio para la creación. Por si fuera poco, en cada contraataque evidenciaba la desnudez de la Roja en defensa.

Se había hablado toda la semana de la cabeza de Cahill y fue precisamente, la cabeza de Cahill, la que encontró el descuento, poniendo patas para arriba el plan de Sampaoli. Se sufrió innecesariamente, sí, pero al final el equipo mostró signos de madurez que permitieron aguantar y sellar el triunfo utilizando la medicina australiana: un contragolpe finiquitado por Beausejour.

Ahora el uno x uno de Chile ante Australia

Claudio Bravo: El capitán de la Roja cumplió su partido número 80 con la Selección, quedando a cuatro del registro histórico, los 84 de Leonel Sánchez, y su faena fue para los aplausos. No tuvo nada que hacer en el cabezazo de Cahill, que significó el descuento oceánico, sin embargo, fue vital para contener un remate esquinado de Mark Bresciano a corta distancia, y cuando el marcador estaba 2-1.

Mauricio Isla: Silenciosa, pero eficiente labor por la derecha cumplió el Huaso. En las tareas defensivas estuvo impecable, ganando cada vez que disputó un balón en el piso (4/4). Al descolgarse en funciones de ataque, su aporte también fue impagable: es quien apura la pelota en el medio en el primer gol de Chile y es quien intercepta un saque de fondo de Matt Ryan en el inicio del tercero. Solo le faltó más determinación en una jugada que pintaba para remate en la mitad el primer tiempo.

Gary Medel: Partido ingrato para el Pitbull, pese a sus increíbles números. El ex volante de la UC siempre distribuyó la pelota con criterio, al punto que logró un 99% de efectividad en los pases: solo falló uno en todo el juego. Lideró los despejes en el área chilena (5) y en su duelo aéreo con Tim Cahill ganó dos y perdió dos, uno de esos, lamentablemente terminó por ser el gol que hizo sufrir a Chile hasta los descuentos.

Gonzalo Jara: Jarita también sufrió con la cabeza de Tim Cahill (1-1 terminó su duelo aéreo), pero en líneas generales cumplió de manera eficiente. A diferencia del Pitbull que prefiere el toque corto para salir, Jara toma más riesgos con balones largos (una de las habilidades ocultas del defensor), una tarea que cumplió con niveles altos de precisión (12 de 16 pases exitosos). Jara no tira pelotazos, busca a un compañero.

Eugenio Mena: El lateral izquierdo cumplió, en general, una buena labor por su banda, dribleando con éxito a sus rivales. Sin embargo, un par de elementos empañan su performance: en ataque siempre falló en los centros (5), le faltó la misma decisión que a Isla, y por su lado se gestó el gol australiano. Esto último no es culpa total de Mena. Durante las eliminatorias, jugara quien jugar, la Roja sufrió mucho por ese sector. Se necesita reforzar antes que se venga Robben.

Charles Aránguiz: Cuando se dice que Vidal es el mejor volante área a área en el mundo, en el ránking debe incluirse a Aránguiz. El Príncipe tiene un despliegue devastador, marcando presencia en cada sector. Apoyó en la contención y desató vendavales en sus aventuras ofensivas. Charles es el creador intelectual del primer gol de Chile y el acelerador en el tercero. A ese nivel es difícil que Inter de Porto Alegre pueda retenerlo.

Marcelo Díaz: No es necesario mirar números para darse cuenta de que Carepato es el motor o corazón del mediocampo chileno. Pero en caso de dudas, son los números los que apoyan el argumento: Díaz recorrió 12,7 kilómetros ante los australianos. Nadie se movió más que él. Es cierto que no estuvo tan pulcro como es habitual, pero siempre estuvo ahí para organizar e inclusos asistir para apagar incendios, como es el caso de un carrerón que se mandó para ahogar un intento de Lockie en el segundo lapso. Además un partido especial: se cumplía un año más de la muerte de su hermano

 

Arturo Vidal: No fue el mejor partido del Rey Arturo. El contexto para el volante es desigual. Hace un mes fue operado de una rodilla y se nota la falta de chispa, el cambio de velocidad y en sus desplazamientos. Es bueno verlo tomar confianza, pero le falta. Su reemplazo en el segundo lapso fue por precaución, pero también por necesidades tácticas.

Jorge Valdivia: Puerto Ordaz, el Bautizazo y tantas otras. El Mago siempre sale con una, pero al final se le perdonan todas. Al igual que en los amistosos previos anduvo errático, apenas completó correctamente 25 de 37 pases. Igual se entiende, es el hombre que debe tomar los riesgos en el último tercio de la cancha. Y además, qué importa, su definición en el segundo gol fue de manual. Chapeau.

Alexis Sánchez: El Niño Maravilla tiene derecho a equivocarse, a encontrar el gol buscando por todos los caminos y si al final del partido termina encontrándolo, la misión está cumplida. Le quitaron la pelota cuatro veces, se equivocó en una ocasión, pero al final queda el recuerdo de sus seis regates exitosos, su asistencia al Mago Valdivia en el segundo gol y haber marcado la apertura de la cuenta.

Eduardo Vargas: Edú venía como avión, 11 goles en los últimos 13 partidos con la Roja. Pero ante Australia el delantero no pudo mojar. Su intento más cercano fue sacado en la línea por Davidson. Quienes dicen que no estuvo presente en la cancha, dos ejemplos de su importancia: es el hombre del cabezazo previo al gol de Sánchez (cuenta como asistencia) y es quien arrastra a dos australianos para crear el espacio que permitió a Valdivia señalar el segundo gol. Vean la repetición.

Felipe Gutiérrez: Ofreció mayor dinámica en el mediocampo cuando empezaban a flaquear las piernas. El Pipe distribuyó con eficiencia (88% de pases correctos) y construye la pared con Sánchez que, después de algunas carambolas se transforma en la gloria de Jean Beausejour.

Jean Beausejour: Su ingreso por Valdivia sirvió para dar profundidad por la banda izquierda, en una interesante lectura de Sampaoli y que, por cierto, dio resultados. Fue incisivo, aunque no preciso, pero al final se convirtió en héroe. El wing zurdo anotó el tercero y se convirtió en el primer chileno en convertir en dos mundiales. La otra alegría fue el triunfo por 1-0 sobre Honduras en Sudáfrica 2010.

Mauricio Pinilla: El arquero Matt Ryan le ahogó el grito de gol en los escasos minutos que jugó. El rebote de esa jugada cayó en los pies de Beausejour.