Francisco Guillermo, Memo Ochoa es hoy en México una figura tan grande como la virgencita de Guadalupe. Este martes, el portero del Tri obró milagros en el partido que los enfrentó con Brasil, en la Copa del Mundo 2014.

El encuentro terminó 0-0 y a la hora de encontrar las razones, todas convergen en las manos del arquero nacido en la calle Barcelona de Guadalajara y cuyo mito es que tiene seis dedos.

Ochoa nació con la idea de volar. Desde niño estuvo seducido por la idea de ser golero. Practicaba en los pasillos de su casa y luego en la cochera, cada día después de que su padre volvía del trabajo, o en los recreos del colegio. Su ídolo de infancia era el danés Peter Schmeichel, aunque sus estilos divergen bastante.

Memo pudo sumarse a las Chivas o Atlas, los cuadros de la región, sin embargo cayó en las fuerzas básicas del América. A los 15, Alfio Basile lo invitó un par de veces a entrenar al equipo titular de las Águilas y dos años después, el holandés Leo Beenhakker lo hacía debutar en la liga y en Copa Libertadores. Su carrera en el Estadio Azteca fue fulgurante, al punto de ser portada de la saga de videojuegos FIFA y a ser nominado entre los candidatos al Balón de Oro.

Su pelo rizado era ya una marca registrada.

El 2011 fue un año extraño en su carrera. Junto a otros cuatro jugadores de la selección mexicana dio positivo por consumo de clenbuterol y fue suspendido. Sin embargo, el castigo fue revocado luego de que se descubriera la ingesta de carne contaminada con la sustancia. Con las manos limpias, Ochoa, además cumplía una de sus sueños: jugar en Europa.

Muchos clubes deseaban sus atajadas y uno de ellos fue el AEK Atenas de Grecia. Nadie sabe cómo, aquel fue el lugar donde comenzó el mito de que Ochoa tenía seis dedos. Varios medios de comunicación hablaban de la singularidad del meta mexicano e incluso mostraban fotos que probaban la veracidad del hecho. Hasta reforzaban la nota con el plan de una marca deportiva para diseñar un guante especial.

Obviamente, todo era una broma perpetrada desde las mazmorras de photoshop.

Ochoa seis dedos

Memo Ochoa no firmó en el AEK. Su destino fue otro: el Ajaccio de Francia, donde rápidamente se convirtió en un ídolo. Lamentablemente, no juega solo. Esta temporada fue el arquero con más tapadas en la Ligue One (110), pero sus esfuerzos fueron en vano para mantener el equipo en Primera División, recibiendo 71 goles en contra.

Pese a eso, Miguel Herrera confió en sus capacidades y lo puso como titular en Brasil 2014. Ante los locales, su performance ha dado la vuelta al mundo. Tapó a Thiago Silva, Oscar y a Neymar, en una atajada que recordó la de Gordon Banks ante Pelé.

“Fue el partido de mi vida”, dijo al final, el arquero que tiene el pase en su poder y es cortejado por Liverpool y Milan, entre otros. Y vaya que lo fue.