Velocidad, cabeceo, espléndida técnica de golpeo e instinto asesino frente a la portería rival. Cristiano Ronaldo es uno de los máximos exponentes del fútbol mundial. Su éxito, por cierto, se prolonga fuera de la cancha como rostro publicitario de diversas marcas y como objeto de deseo entre las mujeres, derretidas por su lustroso six pack. Una vida casi perfecta, nublada solo por la existencia de Leo Messi, quien año tras año le roba la opción de ser el mejor jugador del planeta.

Sin embargo, lo admirable de CR7 es que nunca se rinde en la lucha por destronar al argentino. En lo que va de temporada, está que se sale: 16 goles en 13 partidos disputados entre el Real Madrid y la selección de Portugal. Un estado de forma imperturbable y una actitud decidida a la victoria con la que pretende triunfar en la Copa del Mundo, si es que su país clasifica en el repechaje frente a Suecia.

¿Dé dónde procede esa fortaleza?

Algunos podrían culpar a la rusa Irina Shayk, quien afirmó que el portugués “siempre está a mi lado y sabe cómo hacerme feliz“. Otros a sus nuevos zapatos, los Nike Mercurial IX CR7. Pero frío, frío.

La clave de esta excelente temporada es la crioterapia. Intensos baños de hielo, durante 2 a 3 minutos, y con temperaturas que pueden alcanzar hasta los -200 grados Celsius. Brrr…

CR7 descubrió las gracias de este procedimiento en 2012 y quedó tan encantado que mandó a hacer un criosauna de 45 mil euros para instalarlo en su mansión de La Finca, a las afueras de Madrid. Según los manuales, la crioterapia entrega poderosas ventajas a sus usuarios, mientras estos sepan usarla adecuadamente, con no más de tres sesiones a la semana.

Una sesión en el criosauna permite:

  • Liberar endorfinas, lo que entrega una sensación física placentera, equivalente al sexo, dicen algunos.
  • Regenerar músculos dañados de manera más rápida.
  • Estimular el sistema inmune.

En definitiva, tres elementos esenciales para estar 10 puntos, en la lucha por ser un campeón, un crack de hielo, duro como un iceberg.

Aunque claro, no se debe olvidar un detalle esencial: al final es en la cancha donde se ven los gallos.