Cuando Usain Bolt se convirtió en el hombre más rápido del mundo, al poner el récord mundial de 100 metros planos en 9 segundos 58 centésimas, corrió a una velocidad máxima de 44 km/h y empleó una potencia de 3,5 caballos de fuerza. Un verdadero desafío a los límites de las capacidades humanas y que varios científicos han tratado de medir, estudiar y explicar.

La última teoría proviene de la Universidad Autónoma de México y aparece en la última edición del “European Journal of Physics”. Los investigadores creen haber dado con el modelo matemático que entrega la clave de la velocidad de Bolt. Para ello utilizaron como información la masa corporal del atleta, la altitud de la pista (fue en el Mundial de Berlín 2009) y la temperatura del aire al momento de la carrera. Todo eso entregó un “coeficiente de resistencia” y más números que llevan a una conclusión: Bolt es más cool de lo que imaginaba.

En su sprint, el atleta jamaiquino utilizó el 92% de su energía para combatir la resistencia natural que existe en la atmósfera de la Tierra (viento, presión, gravedad) y solo un 7,2% fue usada para su desplazamiento. Jorge Hernández, coautor del estudio, lo pone en palabras simples: “Nuestro coeficiente de resistencia calculado destaca la sorprendente habilidad de Bolt. Él ha sido capaz de batir varios récords, pese a no ser tan aerodinámico como un humano puede llegar a ser”. ¿Más claro? La altura y el peso de Usain son factores que debió combatir en su carrera a la gloria.

“La enorme cantidad de trabajo que Bolt desarrolló en 2009, y el monto que fue absorbido por la resistencia, es verdaderamente extraordinario. Es tan difícil romper marcas hoy, incluso en centésimas de segundos, que los corredores deben actuar poderosamente contra las tremendas fuerzas que aumentan masivamente con cada pequeño trozo de velocidad adicional que son capaces de desarrollar”, agregó.

John Barrow, profesor de la Universidad de Cambridge y quien también ha analizado las piernas del campeón, contó a la BBC, que la velocidad de Bolt también se explica a “sus extraordinarios largos pasos”, pese a su lenta reacción al disparo de salida.

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