En las entrañas del Desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo, nace el Club de Deportes Cobresal, un humilde equipo de fútbol fundado como solaz para los mineros del cobre en el pequeño pueblo de El Salvador.

Creado en 1979, Cobresal no tiene muchos trofeos que ostentar: la Copa Chile de 1987 con Iván Zamorano a la cabeza y el título nacional conseguido en el Clausura 2015. Pocos, pero nada despreciables.

Junto a ambos galardones además aparece su participación en la Copa Libertadores, un torneo al que regresan por primera vez después de 30 años y donde poseen un curioso récord: Cobresal es el único equipo en la historia de la competencia que se mantiene invicto.

En su participación anterior, la Copa Libertadores de 1986, el equipo nortino compartió grupo con los colombianos de América y Deportivo Cali, y la Universidad Católica. Si bien no avanzó, consiguió un triunfo y cinco empates —> Eliminados, pero invictos. De aquellos años, además, queda una imagen inolvidable de Carlos El Pibe Valderrama visitando la mina de El Salvador como jugador del Deportivo Cali.

En su nueva aventura, Cobresal deberá medirse al Independiente de Santa Fe, a Cerro Porteño y al Corinthians de Brasil. Justo este último es el rival del debut en el Estadio El Cobre.

Las diferencias entre ambos equipos es abismal. Solo por poner un ejemplo: la plantilla cobresalina cobra 75 millones de pesos mensuales, mientras que la de O Timao supera los 1.230 millones. ¿Adiós al famoso invicto en la Libertadores? Es probable, pero Cobresal siempre tendrá una carta de su lado: el Estadio El Salvador se encuentra a 2.300 metros de altura, un elemento geográfico que suele aterrar a los equipos del Atlántico.

“Tenemos que tratar de ponernos al mismo nivel de Corinthians. Ellos tienen buenos jugadores y muchos trofeos, pero somos once contra once en la cancha”, propuso el capitán Johan Fuentes.

En una de esas, con el casco al frente, la leyenda continúa.