3 de septiembre de 1989. La fecha está marcada a fuego en la historia del fútbol chileno. Sin embargo, no es por la gloria de un triunfo, sino que por ser la mayor vergüenza del deporte nacional: el 3 de septiembre de 1989, hace exactos 25 años, se produjo el Maracanazo del Cóndor Rojas.

Aquel día, Brasil y Chile disputaban un boleto para el Mundial de Italia 1990, cuando repentinamente una bengala cayó sobre el césped. Un segundo después, las cámaras de TV mostraban a Roberto Rojas, arquero chileno, en el piso. Parecía que no había dudas: el fuego de artificio había golpeado al futbolista, quien sangraba profusamente, la Selección se retiraba del campo y los dirigentes exigían castigos del infierno para Brasil y la clasificación automática de Chile a la Copa del Mundo.

Diez días después, el engaño quedaba en evidencia y la señora FIFA desplegaba todo su poder para mandar a Chile a los calabozos del fútbol. Sin Mundial Italia 1990 y sin Mundial Estados Unidos 1994 ¿Qué sucedió? Te lo contamos a través de los 5 principales protagonistas:

ROBERTO ROJAS

A los que nacieron sin un PlayStation que les tapara los ojos, ¿han visto un mejor portero que el Cóndor Rojas?¿Buffon? Qué manera de ganar partidos atajando pelotas. Aviación, Colo Colo y Sao Paulo lo vieron desplegar sus alas. En el fútbol se duele decir que arquero que vuela no ataja, pero esta era la excepción a la regla. Lo increíble es que apenas medía 1,78. El Cóndor era mágico, extraterrestre, sobrenatural. Pero todas las flores murieron ese 3 de septiembre de 1989. Pronto se supo que la bengala nunca lo tocó y que las heridas en su ceja habían sido provocadas por el mismo, cortándose con un objeto filoso que ocultaba en sus guantes. Al descubrirse la verdad, la FIFA le dio un castigo perpetuo que le impedía volver a jugar fútbol profesionalmente. La pena fue levantada el 2000, cuando tenía 43 años.

FERNANDO ASTENGO

El León era el segundo capitán del equipo y es quien decide, previa consulta con el resto de los jugadores y dirigentes, retirar al equipo de la cancha. Hay quienes dicen que sabía del plan de Rojas, otros apuntan al técnico Orlando Aravena e incluso se cuenta que hubo una comida en la que se discutió hacer algo para forzar un castigo a Brasil. Astengo, quien fue castigado por la FIFA por cuatro años y en el mejor momento de su carrera (jugaba en Gremio y se hablaba de un traspaso a Italia), ha negado sistemáticamente todo y afirma que básicamente pagó por las culpas de otro.

“Hubo un grupo que se concertó para hacer el montaje del Maracaná. Creo que aparte de Roberto son cinco personas, entre ellas algunos jugadores”

Fernando Astengo, “En La Mira”, Chilevisión. Año 2013

Astengo no da nombres, pero absuelve a Jaime Pizarro, el único jugador chileno que quería seguir jugando ante Brasil.

LA FOGUETEIRA

Mientras la FIFA investigaba lo que había pasado en el Estadio Maracaná, la prensa dio con Rosenery Mello do Nascimento, la mujer que lanzó la bengala que cayó cerca de Roberto Rojas. La chica tenía 24 años y era inocente, pero toda la atención mediática la puso en primer plano. Sus 15 minutos de fama fueron cristalizados dos meses después, al aparecer en Playboy Brasil. La Fogueteira do Maracaná falleció en 2011 producto de un aneurisma cerebral

Rosenery Mello

RICARDO ALFIERI JR.

Fotógrafo argentino de “El Gráfico” y que para ese partido pituteaba para la revista japonesa “Soccer Magazine”. Su trabajo es fundamental para desenmascarar la charada. Fue el único profesional que captó las imágenes de la caída de la bengala y en ellas se ve que esta nunca tocó a Roberto Rojas. En ese entonces había que revelar los rollos, por eso no se supo automáticamente. Las pruebas fueron elocuentes y forzaron a la confesión de Rojas.

PATRICIO YÁÑEZ

El delantero chileno fue parte de los jugadores que entraron esa tarde al Maracaná y en la batahola generada por la caída de la bengala se vuelve protagonista al dar vida a un clásico de la cultura chilena: el mítico e incomparable Pato Yáñez, un gesto que consiste en llevar las manos al aparato reproductor masculino y sacudirlo con rabia para insultar a alguien.

En honor a la verdad, el gesto debutó en el partido de ida ante Brasil (de hecho le pusieron tarjeta amarilla por su conducta), pero su consagración mundial ocurrió ese nefasto 3 de septiembre. Si necesitas ilustración, este es el verdadero Pato Yáñez.