20 son los puntos que tiene Cobresal, líder sorpresivo del Torneo de Clausura 2015, disputadas nueve fechas.

La palabra sorpresa no es gratuita. Nadie tenía en los libros que un equipo que estaba destinado a luchar por no descender, estuviera encaramado en alturas mayores a la geografía impuesta en El Salvador. Nadie lo vio venir, nadie lo predijo. Primero, porque el centralismo chileno se replica en el fútbol y la conversación no sale de Colo Colo y la Universidad de Chile. Segundo, porque como consecuencia de ese centralismo es muy difícil ver a Cobresal.

Para mirar el juego de los albinaranjas debes ser unos de los 900 hinchas que viven en el campamento minero. ¿TV? La única opción es que juegue de local contra un grande o de visita en Santiago. En el torneo actual, por ejemplo, solo cinco de sus nueve partidos han sido transmitidos en vivo. Y eso no cambiará: pese a ser líder será difícil ser testigo de sus progresos (o retrocesos), ya que en las siguientes tres jornadas (La Calera, Antofagasta y Universidad de Concepción) no estará en la parrilla estelar del CDF. Recién reaparecerá en pantalla en la fecha 13, cuando visite a Colo Colo en el Estadio Monumental.

Con el contexto claro: ¿Cuáles son las razones que tienen a Cobresal en la cima del fútbol chileno?

1 Se creen la pomada

En apenas cuatro meses al mando, el DT Dalcio Giovagnoli motivó a un equipo que venía de momentos muy irregulares en el Apertura y que tenían al equipo coqueteando con el descenso. Cobresal no es un cuadro que destaque por posesión de balón (promedia un bajísimo 38%, según Opta/Emol), pero es capaz de mantener el foco, de aperrar en la tormenta durante 90 minutos y aprovechar cada oportunidad que tienen como si fuera la única disponible para sobrevivir. Guardando varios kilómetros de distancia, la filosofía es jugar con el cuchillo entre los dientes, tal como el Atlético Madrid de Diego Simeone.

2 La experiencia del Loco

A Cobresal le han convertido 10 goles en el Clausura (1,1 gol por partido). No es un registro sobresaliente, pero la comunión defensiva transmite la vibra de que no es fácil marcarles. Una figura central es el arquero Nicolás Peric, el Loco, quien con su experiencia y exuberante personalidad es capaz de entregar confianza y comunicar correctamente las necesidades de marca en la zona. La pareja de centrales, en tanto, cumple con solidez. Vale destacar, sobre todo, a Alexis Salazar, un jugador que pasó gran parte de su vida en Primera B y que es un ejemplo de fiereza y eficiencia en la disputa del balón. Una máquina.

3 Doble Pac-Man en el medio

Qué manera de correr, morder, apurar y quitar. Rodrigo Ureña y Juan Pablo Miño comen pasto. Es la única explicación a su incansable trabajo en la mitad de la cancha. Ambos salen a presionar bien arriba, para no encerrar al equipo, y como resultado de esa labor no es raro verlos recuperar en campo rival y habilitar a sus compañeros de ofensiva. Miño, de hecho, ya lleva dos asistencias en el campeonato.

4 Fortaleza en El Salvador

Cobresal ha perdido un partido en el torneo, ante Huachipato en el CAP. Le cuesta afuera. Sin embargo, en casa son casi invencibles. La altura ayuda. Los mineros suelen tener primeros tiempos parejos contra sus rivales y descargan toda la artillería en el complemento, cuando falta el oxígeno y las piernas no responden en las huestes rivales. Todos los tiempos son manejados de manera excelsa por el volante Johan Fuentes. Su rendimiento es casi perfecto, solo está ensuciado por el 1-1 en la primera fecha ante la U.

5 Gurkhas del gol

Decíamos que Cobresal no es un equipo que goza de posesión de balón, por lo mismo la cantidad de oportunidades que se genera no es muy elevada. De hecho, es el tercer elenco con menos disparos al arco. ¿La paradoja? Al mismo tiempo es el equipo con más goles a favor del torneo: 19. La palabra para explicar el fenómeno es una sola: eficiencia. El mérito, obviamente, es de sus delanteros, en especial Ever Cantero (7 tantos) y Matías Donoso (5), dos hombres que suelen recibir de espalda y que son capaces de convertir melonazos y ladrillazos en la gloria que hoy los tiene en la cima de la tabla.