¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué, Arturo? ¿Por qué?

EL HECHO: Arturo Vidal estrelló su Ferrari Italia 458 en la tarde libre que Jorge Sampaoli les dio a los seleccionados chilenos tras su empate con México en la Copa América. Vidal regresaba a la concentración de La Roja desde el casino Monticello y al momento del accidente se encontraba en estado de ebriedad.

Un pastelazo morrocotudo, desde todo punto de vista, pero que requiere poner la pelota contra el piso:

UNO. Lo bueno es que Vidal y su esposa -quien lo acompañaba- no sufrieron lesiones graves ni hubo más personas involucradas. Habría que ser muy enfermo para pensar lo contrario.

DOS. Vidal debiera salir de la selección si los niveles de alcohol en su sangre no le permitían conducir en condiciones óptimas. Será el mejor jugador de Chile en la Copa América, será el hombre que tira del caballo, será muy doloroso, pero según los primeros reportes cometió un error grave: manejaba con 1,2 g. Si uno llega borracho al trabajo, lo echan. Punto.

TRES. Es su culpa. Chocó por alcance y eso generalmente es culpa de quien va atrás. Pero en una capa que va más allá del accidente mismo, también es su culpa. Hay quienes están apuntando a Jorge Sampaoli por dar la tarde libre a los futbolistas en pleno torneo, pero Sampaoli no es guardia de una cárcel. Vidal es un hombre de 28 años, un hombre que debiera saber que es bueno y que es malo, y que dentro de lo malo está manejar en estado de ebriedad. 

CUATRO. Vidal no le falló al país -eso es para chovinistas-, no le falló a la MARCA de la selección, sino que a sus compañeros. Le falló a un trabajo grupal de 23 jugadores que se alinea a cierta ilusión colectiva nacional. Pero eso solo es coincidencia. Fallarle al país es otra cosa, es ser elegido por un país y no representar sus intereses, sino que los propios (SQM, Penta, Corpesca…)

CINCO. Basta de moralina. Vidal cometió un error y debe pagarlo. Según lo que dicte la justicia y/o lo que dicte Jorge Sampaoli en la selección. Pero el juicio moral, el linchamiento social está demás -incluyendo los memes, los graciosos y los fomes-. Primero, porque muchas veces proviene desde la hipocresía. Muchos de quienes tiran dardos han hecho lo mismo que Vidal -conducir en estado de ebriedad-, pero no los han pillado o no tienen la misma figuración pública. Segundo, varias críticas son clasistas: que Vidal es un roto con plata, que la plata le subió los humos a la cabeza. ¿Acaso la gente con plata no maneja en estado de ebriedad? En serio, basta de moralina, basta de macarras.

SEIS. Vidal podría necesitar ayuda sicológica. El Bautizazo, peleas discotequeras en Turín, el choque del Ferrari. Esos son los episodios que sabemos, pero quizás hay otros. En vez de andar crucificándolo en la plaza pública, mejor sería darle una mano. Como diría San Agustín, en una frase de cabecera que también ha sido usada por Marcelo Bielsa:

“No hay santo sin pasado ni pecador sin futuro”