5.000 a 1. Esas eran las escasas probabilidades que pagaban las casas de apuestas a comienzos de la Premier League 2015-2016, a quienes cometieran la locura de creer que el Leicester (se pronuncia Lester) sería el campeón de la liga más importante del mundo. Para que se hagan una idea de lo utópico del sueño, se paga 1.000 a 1 a que Bono de U2 sea el próximo Papa y 500 a 1 a que Kim Kardashian logre el Premio Nobel de la Paz 2016.

Así de imposible.

Y aquí estamos, el Leicester, un poco glamoroso equipo del centro-este de Inglaterra, acaba de vencer a la oligarquía de la Premier League para quedarse con su primer título en 132 años de historia. Aclaremos, el Leicester no es un equipo pobre (su dueño Vichai Srivaddhanaprabha es el cuarto hombre más rico de Tailandia y suele aparecer en los ránkings de Forbes), pero su presupuesto si es bastante más modesto que el de los equipos grandes. Solo un ejemplo: los Foxes (ese es su sobrenombre) gastaron invirtieron 24 millones de dólares en refuerzos al comienzo de temporada, nada en comparación a los 84 millones que pagó el Manchester City por Kevin de Bruyne.

¿Por qué el Leicester gana la Premier League?

Es difícil explicar como un equipo menor, cuyo mejor resultado fue un segundo puesto en la temporada 1928-1929 y que juega un clásico y poco novedoso 4-4-2, es el campeón de la Premier League. Obviamente, hay trabajo y esfuerzo, pero detrás hay también una rara conjunción de astros.

Entre las circunstancias ajenas se pueden contar la cama que los jugadores de Chelsea le hicieron a Jose Mourinho, el inexplicable curso del Manchester United con Louis van Gaal, la lesión de De Bruyne en el City y Arsenal siendo más Arsenal que nunca. Pero al final, las que más importan son las circunstancias propias y es ahí donde comienza la historia de este Leicester campeón de la Premier League.

Salvada, escándalo sexual y la llegada de Ranieri

A estas alturas, la historia todos la saben: a fines de la temporada 2014-2015, el futuro de Leicester estaba más cerca del descenso a la Championship (segunda división inglesa) que de mantenerse en la Premier. Sin embargo, el equipo agarró fuerza, se juramentó dar la pelea y se salvó de manera milagrosa.

De inmediato, se comenzó a planificar un 2015-2016 con menos sufrimiento, pero en la pretemporada los problemas se hicieron el menú de cada día. A la teleserie de la renovación de Esteban Cambiasso (que nunca se concretó), se sumó un escándalo sexual y racista en Tailandia que terminó con tres jugadores despedidos, incluyendo el hijo del técnico Nigel Pearson, quien posteriormente renunció.

“Play with heart. Play with soul.” Claudio Ranieri’s West Ham reaction on LCFC.com now. #lcfc #whufc #LeiWhu #premierleague

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En su reemplazo llegó Claudio Ranieri, un técnico italiano con pasos en varios equipos importantes (Valencia, Juventus, Inter), pero que nunca ganó un título. En Inglaterra fue varias veces ridiculizado cuando estuvo al mando del Chelsea (2004) y su última experiencia como DT de Grecia venía de ser catastrófica. Los hinchas Foxes solo querían sacarse el pelo con las manos.

Pese a todo, Ranieri no se desesperó. Prometió 40 puntos (el cliché para la salvación del descenso en Inglaterra) para la temporada, pero su equipo fue más allá. Simplemente, explotó.

Riyad Mahrez, el jugador del año

El argelino, con 17 goles y 11 asistencias, se convirtió en el primer africano en ser nombrado el jugador del año en la Premier League. Con 25 años, Mahrez luce como un pequeño jilguero, una silueta frágil que más de alguna vez le jugó en contra.

“La gente decía que era muy flaquito, todos me empujaban y me ganaban la pelota. Tenía buena técnica, pero no era muy fuerte físicamente. Tampoco era muy rápido. Pero siempre trabajé duro”

Cuando Leicester se interesó en su pase, Mahrez no entendía nada: él creía que el Leicester era un equipo de rugby. Sin embargo, tras el pago de apenas 500 mil euros al Le Havre francés en enero de 2014, los Foxes se hicieron de un jugador que hoy está tasado en más de 20 millones de euros.

PICTURED: Riyad Mahrez finds space out wide as #lcfc look to break. #MnuLei

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Vardy, los goles de un obrero

Junto a Mahrez está el nombre de Jeremy Vardy (22 goles, 6 asistencias), un tipo que tras no lograr su sueño de ser futbolista en el Sheffield Wednesday, comenzó a trabajar en una fábrica de fibra de carbono y a deambular por equipos de poca monta. En 2007, cuando jugaba por el Stocksbridge Park, incluso debió usar un tag electrónico por un incidente en un bar. La sentencia tampoco le permitía disputar partidos después de las 6 de la tarde.

Caso extraño que llega al Leicester en 2012. Su presencia en los Foxes nunca fue muy convincente e incluso en el verano 2015 incluso hubo planes de venderlo al Sheffield Wednesday. Sin embargo, la llegada de Ranieri detuvo la operación y mágicamente Vardy se convirtió en uno de los delanteros más prolíficos de la Premier League, convirtiéndose en el primer atacante en anotar en 11 partidos consecutivos, desde que Stan Mortensen lo lograra en la temporada 1950-1951 defendiendo los colores del Blackpool.

Kante y las estrellas invisibles

Mahrez y Vardy son las grandes estrellas del Leicester. Sin embargo, hay muchas manos y pies detrás del logro. Los guantes de Kasper Schmeichel y los despejes del alemán Robert Huth y el jamaiquino Wes Morgan ayudaron a apuntalar una defensa sólida. Al principio de temporada costó, pero luego de que Ranieri prometiera pizza a sus jugadores cada vez que terminaran con la valla invicta, la zona de zagueros se volvió infranqueable.

Mención especial también para el trabajo de volantes como Daniel Drinkwater y el francés N’golo Kante que llegó del Caen francés gracias a una estadística que pocos consideran: intercepciones de balón. El galo tiene talento en ese ítem y el equipo de técnicos de Leicester lo notó. ¿En retorno? 148 intercepciones. Ningún otro jugador de la liga tiene tantas. 

PICTURED: N’Golo Kanté challenges Palace’s Wilfried Zaha for possession in the middle of the park. #CryLei

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El sueño de una afición

Para cerrar, la unión monolítica de una hinchada que sufrió demonios en la temporada anterior y que en 2015-2016 tiñó de azul el King Power Stadium y todas las calles de Leicester. La ciudad misma también se comprometió cambiando el nombre de avenidas y caminos, mientras que no faltó el que bautizó a sus hijos en honor a algún miembro del plantel de los Foxes.

Todo un aguante que se cristalizó con los festejos de los jugadores del Leicester gritando “campeones” en la casa de Jamie Vardy por primera vez en 132 años de historia.