Primero vamos a dejar clarito que no estamos defendiendo a José Mourinho. The Special One, su personaje dentro de la cancha, es bastante despreciable para quien suscribe y en la historia que comenzamos a desenrollar seguro que tiene más de alguna culpa.

Ahora que todos estamos en el mismo bus: José Mourinho acaba de ser despedido del Chelsea.

Solo siete meses después de liderar a los londinenses a una nueva corona de la Premier League, el amor se rompió y, como dirían Cristina y Los Subterráneos, mil pedazos de su corazón volaron por toda la habitación.

Las voces oficiales lo negarán, dirán que fue una decisión de mutuo acuerdo, pero lo cierto es que la esencia de este paso reside en lo podrida que estaba la relación entre el DT y sus jugadores. Tan mal estaba que se amotinaron, que en el lunfardo futbolero le “hicieron la cama”.

¿Cómo se llegó a este basural? Después de obtener el título en la temporada 2014-2015, todo era verde en los pastos de Stamford Bridge. La pretemporada corrió sin mayores problemas hasta que llegó el día del debut: 8 de agosto, minuto 90 del duelo entre Chelsea y Swansea, marcador 2-2. Los Blues buscaban con ahínco la victoria cuando Eden Hazard cayó el piso, requiriendo atención médica. La doctora del club, Eva Carneiro, salió corriendo al campo mientras Mourinho enloquecía. Según el DT, el golpe sobre el belga no necesitaba atención y que Carneiro simplemente acabó con las chances de ganar.

La pelea fue tan cochina que se extendió por días y significó la salida de Carneiro del club. Desde entonces, se resquebrajó. Tanto a nivel personal como en la cancha. El Chelsea luego cayó ante el Manchester City de Manuel Pellegrini -lo que le debe haber dolido eso a Mourinho- y ante el Crystal Palace. Tras este último partido, Mou culpó a los jugadores.

“Si un jugador no rinde hay dos formas de verlo. Una es confiar en el jugador, confiar tanto que esperas una mejora… O, incluso cuando confías en el jugador, llega el momento en que piensas tengo que cambiar

A nadie que es futbolista, y menos que se cree estrella, le gusta escuchar eso de su DT. El problema aumentó cuando de a poco se transformó en una excusa constante ante los malos resultados y cuando el DT dejó de reconocer los méritos de estos en los triunfos. Tras una victoria sobre el Norwich por 1-0, y con los punteros de la Premier League escapados, Mourinho aún disconforme por el juego mostrado, señaló:

“Ser cuartos no es una misión imposible. Pero si hablamos del título sí diría que es una misión imposible. Quizás Tom Cruise podría hacerlo por nosotros, pero es complicado”

Eso fue en agosto y los resultados siguieron dándole la espalda. Entonces, Mourinho comenzó a culpar a los árbitros y a dejar a varias de sus estrellas en el banco, como ocurrió recientemente con Diego Costa, quien al darse cuenta que no entraría en el partido ante Tottenham, le lanzó el peto de suplente.

Ya en ese entonces había varios rumores sobre un boicot a Mourinho de parte de los jugadores. Los trascendidos hablaban específicamente del propio Costa y también de Hazard.

Finalmente, y tras última derrota ante el sorprendente Leicester, que los dejó a un punto del descenso, la procesión se acabó. Mourinho acusó sin tapujos sentirse “traicionado” por sus jugadores e ironizó con una supuesta lesión a la cadera de Hazard. Tres días después, vino el anuncio que resume el descalabro de la temporada:

Jose, The Special One, no es más el DT del Chelsea.