Duele caerse de la nube. Duele que haya sido ante Uruguay y duele aún más por la forma: Chile perdió 3-0 en el Centenario de Montevideo, cediendo bastante terreno en el camino a Rusia 2018, pero por sobre todo poniéndole una pequeña mancha a un 2015 que soñamos desde los comienzos del fútbol.

Sí. Por generaciones, el 2015 será recordado como el año en que se rompió la maldición: por primera vez en la historia, la Roja se coronó como la mejor selección del continente. Se Campeones de América fue el premio de una generación dorada de futbolistas que -hasta la caída ante Uruguay- no había sido derrotada en partidos oficiales/por los puntos durante los últimos 12 meses(*)

Ante la Celeste, y desde afuera, quedó la sensación de que Chile equivocó el plan. En vez de controlar el balón y vencer al rival, parecía que el foco era dominar y, principalmente, mostrar guapeza. El partido traía toda la carga del encuentro jugado por ambas selecciones en la Copa América (triunfo de Chile) y en que se produjo el nefasto incidente Jara-Cavani.

En la previa, toda la narrativa se centró en el cara a cara de los jugadores, se creó el ambiente de que sería un partido de dientes apretados y, al final Chile mordió el anzuelo. Había más jugadores tratando de mostrar fiereza que el talento que los ha hecho grandes. Y en eso vinieron las desconcentraciones. Todas en pelotas detenidas: primero con Arturo Vidal habilitando a Godín, luego con Isla y Medel desprotegiendo el punto penal en la arremetida aérea de Álvaro Pereira, y finalmente con Cáceres adelantándose a Claudio Bravo en el definitivo 3-0.

Ouch.

Al mismo tiempo, los encargados de generar peligro estuvieron con las luces apagadas. Alexis Sánchez estuvo completamente desaparecido en el primer tiempo y luego pecó de individualismo. Jorge Valdivia, neutralizado, se hizo expulsar al final de los 90 minutos por reclamos. Mark González no gravitó, mientras que Eduardo Vargas, al ser reemplazado, se preocupó más de levantar su dedo del medio contra la tribuna uruguaya que de hacer lo que mejor sabe hacer: goles.

¿En definitiva? Uno de esos partidos para meter bajo la alfombra, más aún en un año como el 2015.

¿Qué viene ahora? El empate 1-1 ante Colombia y la caída 3-0 frente a Uruguay en esta doble fecha de clasificatorias rumbo a Rusia 2018, además de la posible renuncia de Sergio Jadue a la ANFP (debido a las investigaciones de Estados Unidos a la Conmebol), dejan varias incertidumbres. La tarea principal, de aquí a marzo, fecha en que Chile enfrenta a Argentina, será reencontrar el rumbo. Una buena noticia en ese sentido debería ser el regreso de Charles Aránguiz. ¿Una mala? La poca certeza en cuanto a la continuidad de Jorge Sampaoli a cargo del equipo. El DT argentino ha declarado fidelidad a la administración Jadue y una eventual salida de este podría conllevar el adiós del entrenador.

O sea, una moneda al aire. Esperamos, eso sí, que vuelva la alegría.

(*) No incluimos amistosos. En esa categoría habría que agregar las derrotas ante Brasil (0-1) e Irán (0-2) en marzo de 2015.