Antes que todo: Que la FIFA sea un organismo corrupto y más hediondo que la habitación de un reality show no es una novedad. Por mucho que amemos al fútbol, siempre supimos que lo que cocinaba el máximo organismo del balompié mundial expelía olor a mafia. A mafia FIFA.

Por lo mismo, la noticia del arresto de un grupo de sus miembros, incluyendo al ex presidente de la Conmebol, Nicolás Leoz, no debiera ser una novedad. Más singular es que alguien los esté tratando de juzgar (el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos) y que alguien de la misma FIFA se haya convertido en el soplón, en el garganta profunda de un proceso que hace tambalear sus pilares.

Los detenidos (clic para revelar)
Nicolás Leoz, Eugenio Figueredo, José María Marín, Rafael Esquivel, Jeffrey Webb, Eduardo Li, Jack Warner, Julio Rocha, Costas Takkas

El hombre en cuestión es Chuck Blazer. Un barbudo robusto, de profusa barba cana y de apariencia bonachona, cuya similitud con Santa Claus es pura coincidencia.

Chuck Blazer 2

vía http://chuckblazer.blogspot.com/

¿Quién es este hombre?

Blazer -que vino a Chile para el Mundial Sub 20 Femenino 2010 y no a financiar campañas políticas (esperamos)- en 1989 era un tipo que había perdido su trabajo y que, repentinamente, vio una chance de convencer a Estados Unidos de que el fútbol era el deporte más hermoso del mundo. Con su formación en ventas y su encantadora personalidad, al menos sentó las bases: estuvo a cargo del primer contrato televisivo de la MLS y ayudó a organizar el Mundial de 1994.

Su figura rápidamente comenzó a escalar posiciones en la Confederación de Fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) y en la mismísima FIFA. Por su trabajo cobraba el 10% de cada centavo que cayera en las arcas de la Concacaf (es conocido como Mister 10 Percent) y, luego, nos enteraríamos que no era muy bueno pagando impuestos. Sin embargo, hasta que alguien se diera cuenta, el bueno de Chuck se daba la gran vida.

Chuck Blazer 4

vía http://chuckblazer.blogspot.com/

Solo por comisiones de derechos televisivos y patrocinadores, Blazer acumuló más de 15 millones de dólares para su bolsillo, entre 1996 y 2011. El dinero le servía para arrendar un departamento en la Fifth Avenue de Nueva York por 18 mil dólares mensuales, tener otro departamento para sus gatos, una que otra Hummer y una “casita” de retiro en las Bahamas. Chuck también amaba viajar por el mundo y conocer a gente con poder, tal como narraba en su blog personal chuckblazer.blogspot.com, donde subía fotos con íconos mundiales como el Papa Juan Pablo II o Nelson Mandela.

Chuck Blazer Chile

vía chuckblazer.blogspot.com

Todo, eso sí, comenzó a derrumbarse en 2013, cuando en una investigación abierta por el FBI en el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo encontró culpable de cargos que involucraban crimen organizado, lavado de dinero, evasión de impuestos. Delitos cometidos en sus cargos en la Concacaf y la FIFA. La mano se venía pesada, pero para evitar la cárcel, según “The New York Times”, Blazer decidió pagar una primera cuota de dos millones de dólares de castigo y convertirse en un informante del FBI para ir los peces más grandes.

Esa colaboración, incluso puede rastrearse desde el 2012, cuando Blazer se reunió con oficiales de la FIFA, después de los Juegos Olímpicos de Londres, con un micrófono oculto adherido a su cuerpo.

Al final, la historia nos lleva a lo ocurrido recientemente. El arresto de más miembros de la FIFA parece ser uno de los primeros resultados de la investigación conjunta y vaya a saber uno dónde diablos terminará.