Chile comienza la Copa América con la ilusión de obtener su primer título continental. A diferencia de toda la vida, en esta ocasión la Roja es una de las selecciones favoritas para quedarse con el trofeo. Su condición de local y su propuesta de juego son razones que alimentan la ilusión. Sin embargo, hay un pequeño detalle que pone todo en suspenso: la falta de gol.

Chile domina y domina, pero no refleja esa posesión con un resultado contundente. Incluso a veces pierde frente a planteles de primera línea mundial (Alemania, Holanda, Brasil). La filosofía popular lo ha puesto así:

“Es como bailar toda la noche con la mujer más linda de la fiesta y no darle un beso. Luego viene otro galán y te la quita”

El problema quedó nuevamente en evidencia en el triunfo por 1-0 sobre El Salvador. Se ganó, pero el partido era para llenarle el saco de goles a La Selecta. La pelota quedó dando bote: ¿Chile necesita un centrodelantero, un “9” de área?

La pregunta ha sido uno de los fantasmas de la era Sampaoli (el otro es la altura de la defensa). En el camino a Brasil 2014, Chile anotó 29 goles y la variedad de alternativas escondió un poco la inexistencia de un gran goleador (los máximos artilleros fueron Eduardo Vargas y Arturo Vidal con 5 tantos cada uno).

Pero ya en el Mundial comenzó a notarse la falta de pegada. La Roja fue 23ª de 32 en disparos al arco, con apenas 38 intentos (6 goles) en cuatro partidos. En los amistosos posteriores, la carencia de gol reapareció y se sumó a otro problema: en vez de probar alternativas, Sampaoli se aferró a su esquema, el cual no cuenta con un “9” de área. Los nomina, pero no los pone.

En este momento uno se pregunta varias cosas: ¿no le gustan los 9? ¿es Chile un país sin 9? En la perspectiva del tiempo, hay varios nombres que salen al pizarrón de la historia (Raúl Toro, Enrique Sorrel, Jorge Robledo -técnicamente inside forward-, Carlos Caszely, Iván Zamorano, Marcelo Salas e incluso Humberto Suazo), pero ¿qué hay del presente? En el campeonato nacional hubo varios que hicieron méritos: Roberto Gutiérrez, el campeón Matías Donoso, Gustavo Canales (argentino nacionalizado) y Esteban Paredes. Este último es un caso emblemático: Paredes tiene la palabra gol tatuada en la frente, se lo demostró al propio Sampaoli, pero al parecer no lo termina de convencer.

Incomprensible.

¿En el extranjero? No hay mucho. Los dos que tienen continuidad en Europa son Mauricio Pinilla (que tuvo una sequía goleadora de 9 años en la selección) y Ángelo Henríquez. Ambos están nominados en esta Copa América, pero parece improbable que alguno pueda acompañar a Alexis Sánchez en la delantera por más de 45 minutos. Sampaoli, por lo que se sabe antes del debut ante Ecuador en la Copa América, parece que seguirá evadiendo la idea de un “9”, en beneficio de Eduardo Vargas o Jean Beausejour.

Ya está, no hay pie atrás. El punto es que tras la Copa América vienen las Clasificatorias a Rusia 2018, un proceso largo donde la búsqueda de un “9” se volverá una urgencia, al menos para tener como alternativa.