Tranquilo-nervioso. Así se vio a Chile en su debut en la Copa América, desde la comodidad del sofá. Jugadores un poquito ansiosos, pero que al final lograron el aplomo suficiente para imponerse a Ecuador por 2-0.

Todo pudo haber sido mucho, pero mucho más fácil en el primer sorbo de cerveza del partido, cuando Alexis Sánchez entró por el centro del área ecuatoriana y disparó un balón que salió lanzando besitos al poste izquierdo del golero Alexander Domínguez

La mala suerte de Alexis se extendería durante todo el encuentro, pese a quebrar 38.237 veces las cinturas de los defensores ecuatorianos, en un hecho que volveremos en párrafos posteriores.

Pese al impulso inicial, Chile fue rápidamente neutralizado por Ecuador. Buen trabajo del mediocampo defensivo, apagando paulatinamente a Jorge Valdivia, y soberbio encuentro de Jefferson Montero, explotando las debilidades defensivas de Mauricio Isla. Así, poco a poco fueron probando los guantes: Isla casi convierte en área chica, mientras que Fidel Martínez probaba las alas de Claudio Bravo, tras un error en la salida de Marcelo Díaz.

En el complemento, después de un par de ¡uuh!, parecía que todo se firmaba en un triste 0-0. Sin embargo, a los 67′, Arturo Vidal -quien necesitó un masaje de glúteos antes de entrar a la cancha- se desmayó en el área ecuatoriana y el árbitro argentino Néstor Pitana señaló la pena máxima. Fue el mismo Rey Arturo quien se paró frente a la pelota:

El gol entibió las almas que fueron al Estadio Nacional. Chile entró en un momento de control del juego, el cual no duraría mucho. Entrando a los últimos diez minutos de juego, el nerviosismo, la presión escénica regresó a las piernas de La Roja. Tanto que todo el mundo quedó aterrorizado cuando Enner Valencia se mandó un Mauricio Pinilla.

 

Miedito.com. Afortunadamente, un minuto después, Ecuador cometió un error de primer día de clases en la escuela de fútbol: pase al medio en la zona defensiva. “No puede ser, ¡noooo!”, habría gritado Delfín Quishpe en su hogar.

Alexis Sánchez capturó el balón, quebró cinturas y entregó a Eduardo Vargas, quien volvió a demostrar que en la Roja de Sampaoli es el boss a la hora de los goles.

El reloj marcaba los 84′. A partir de entonces solo hubo que esperar el pitazo final.

Antes de este, lo único consignable fue la expulsión de Mati Fernández por doble amarilla: primero por un penal que fue interpretado como simulación por parte de Pitana y un intrascendente foul en el mediocampo.

¿Conclusiones? Las mismas del principio. Chile debutó con un poco de nerviosismo, pero finalmente los jugadores sacaron el partido con la jerarquía que se espera de ellos. Aún falta trabajo en el mediocampo: Valdivia se apagó y Charles Aránguiz estuvo bajísimo. Finalmente, en ataque, Edú Vargas fue mucho más que el experimento con Jean Beausejour, mientras que todos esperamos que Alexis Sánchez mejore su suerte frente al arco rival: