Desconocer la grandeza de Cobreloa es simplemente una estupidez. Pese a que el club loíno fue fundado recién en 1977 (el 7 de enero cumple 38 años), su impacto en la historia del fútbol nacional es elocuente y fundamental: ocho títulos locales (el último en 2004)y dos finales de Copa Libertadores lo elevan a la zona superior de la pirámide pelotera. “Cobreloa no tuvo infancia, nació grande”, dicen sus hinchas.

Sin embargo, hoy la joya de Calama vive momentos duros y de desolación.

El Apertura 2014 fue horrendo, como si hubiera habido una reunión de villanos de películas de terror: Codelco, la empresa nacional del cobre, anunció la reducción de aportes al club y en la cancha el equipo perdió 12 de sus 17 partidos, acabando por primera vez en su historia en el último lugar de la tabla de posiciones, con apenas 11 puntos. Tres entrenadores (Marcelo Trobbiani, su hijo Pablo y Fernando Vergara) intentaron reanimar al plantel, pero ninguno dio con la fórmula. Ad portas del Clausura 2015, los zorros del desierto enfrentan el fantasma del descenso.

¿Cómo combatirlo? De Fantasma a Fantasma y medio. En Calama creen que el nombre del salvador es el DT Marco Antonio Figueroa. Ex jugador de Cobreloa, campeón en 1992, MAF sumará su tercera experiencia en la cabina técnica del norte. Antes lo hizo en 2008 y en el Transición 2013, la última gran campaña naranja. En aquel torneo terminaron terceros y con 34 puntos.

Esos mismos 34 puntos serían un verdadero salvavidas para el Clausura 2015. En un campeonato cuyo descenso se definirá por el coeficiente entre puntos obtenidos y partidos jugados, esas 34 unidades librarían a Cobreloa de la pesadilla que hoy viven y que los tiene como dueños de uno de los tres boletos a la Primera B.

Coeficiente

ANFP

Sin embargo, al poner en el mismo plano expectativas y realidad, la vida no es tan linda. Aunque Figueroa les saque trote a los jugadores y cuente con la reapertura del Municipal de Calama, 34 puntos es el Everest para este Cobreloa. Son 11 triunfos y 1 empate  o 10 triunfos y 4 empates, casi una campaña perfecta. ¿Qué hay en la mesa entonces? El propio Figueroa, y el plantel, apuntan a 25 unidades. Una cifra mucho más razonable, pero que los tendrá en suspenso hasta la última fecha. 25 puntos es ganar todos los partidos de local y robar un par de empates afuera. Menos de 25 puntos es aferrarse a un milagro.

Ahora, con el papel de cálculos fuera, ¿qué tiene Cobreloa en la cancha?

Más problemas. Finalizado el Apertura empezaron a armar la maleta dos de sus jugadores más experimentados, el golero Luciano Palos y el defensa Sebastián Roco. Palos, contra todo pronóstico y contra sus propias palabras, renovó contrato con el equipo naranja lo que resolvió al menos uno de los problemas. Además, Gabriel Méndez, el jugador más valioso se fue a Unión Española, luego de transformarse en el goleador del plantel con cuatro tantos. Sí. Cuatro.  Cobreloa fue el quinto equipo con menos goles convertidos (19) y a la vez se quedó con el triste honor del club con mayor cantidad de conquistas en contra: -39.

Figueroa tendrá que sacar la tarea adelante con lo que hay, en su mayoría jugadores jóvenes y de la cantera que deberán madurar obligatoriamente si quieren salvar a los zorros, y con un máximo de tres refuerzos, según lo estipulado en las bases del campeonato. Hasta ahora, los rumores de mercado apuntan a los zagueros Ricardo Martínez y Gerardo Toranzo, además del delantero Santiago Barboza. No son nombres muy rimbombantes, pero Cobreloa no tiene un camión de plata para mucho más.

¿Alcanzará? Todo dependerá de la pizarra de MAF.