El tren futbolístico de Iván Zamorano comenzó en Cobresal y terminó en Colo Colo. Su recorrido fue glorioso, sobre todo, por lo conseguido en sus estaciones: Saint Gallen, Sevilla, Real Madrid, Inter de Milán y América de México, conocieron el talento de Bam Bam a la hora de castigar arqueros rivales.

Sin dudas, su época más prolífica fue en el equipo merengue, donde marcó 101 goles y dejó una postal inolvidable: el día en que humilló a Barcelona.

La temporada 1994-1995 de la liga de España no comenzaba de manera auspiciosa para Iván Zamorano. El nuevo entrenador del Real Madrid, Jorge Valdano, no lo tenía en los planes. Es más, tuvo una frase demoledora para el delantero chileno.

“Si Zamorano quiere quedarse, será el quinto extranjero”.

En ese entonces, los equipos no eran las naciones unidas y había cupos para los jugadores internacionales. Pese a ello, Zamorano decidió quedarse y poco a poco le demostró a Valdano lo equivocado que estaba. Zamorano y gol se convirtieron en sinónimos en todos los diccionarios del fútbol, al punto que el atacante terminó la liga convertido en el Pichichi, gracias a sus 28 conquistas.

Tres de esas anotaciones vinieron en un clásico ante el Barcelona y que terminó en un rotundo 5-0 en favor del Real Madrid.

El partido se jugó en el Santiago Bernabéu e Iván Zamorano, además de su triplete, colaboró directamente en los otros dos goles, convertidos por el saco de plomo de Luis Enrique y su socio eterno, José Emilio Amavisca.

¿Mucha palabrería? Lo mejor es ver la maciza actuación de Zamorano, ese 7 de enero de 1995, gracias al poder de internet.