Manchester United acaba de ser eliminado en la fase grupal de la Champions League, en un justo castigo para el equipo más aburrido del mundo. No es una exageración, no existe en el planeta un club con tantos recursos reducidos a tardes interminables de bostezos.

Uno podría pensar que tener un técnico holandés es sinónimo de fútbol total y ofensivo, sin embargo, Louis van Gaal tiene secuestrada la diversión e incluso pareciera tener una habilidad única en hacer desaparecer el talento de sus jugadores. El teatro de los sueños ha pasado derechamente a ser el teatro de los sueñozzzz…

¿Hechos? Cinco de los últimos nueve partidos del Manchester United terminaron 0 a 0, el último ante West Ham y que fue coronado con una sonora silbatina de sus propios hinchas. Tomando una foto más amplia, según muestran estadísticas del diario “The Independent”, de los 53 partidos que lleva la era Van Gaal, un 13,2% terminó sin goles. Un exceso comparado con el 6,9% de los tiempos de Alex Ferguson, santo patrono de Old Trafford.

Hay más: durante la actual temporada de la Premier League, el Manchester United suma apenas 1,33 goles por partido, debajo de los otros candidatos al título (sí, pese a esto, los diablos rojos están en la pelea). Van Gaal dice que el equipo se crea chanches, pero que falta fineza, no obstante, los números le refutan: el equipo acumula apenas 167 remates al arco, lejos de los 208 del Liverpool, los 216 de Leicester, los 259 del Manchester City o los 260 del Arsenal.

En cualquier estadística ofensiva, el United de Van Gaal da sueño.

A nivel de percepción visual, las impresiones en el estadio o en la pantalla, el asunto es peor. Durante la temporada pasada vimos a Angel di María perder la electricidad que lo caracteriza. Los dedos apuntaron al jugador, a su falta de adaptación. Pero ya con su segunda temporada a cargo, podemos ver una tendencia: futbolistas que bajaron su rendimiento no parecen repuntar, siendo el caso más emblemático el de Wayne Rooney, goleador de fuste y quien apenas acumula dos tantos en quince partidos. Dos.

Lo mismo con Anthony Martial, el francés sensación. Llegó haciendo impacto de inmediato, pero con el pasar de los días se aclimató al aburrimiento general del equipo. Es tan, pero tan aburrido que una leyenda del Manchester United como Paul Scholes, sentenció:

“Es tan aburrido como mirar pintura seca”