El método Bielsa.

El trío de palabras se repite en la TV, la radio y los diarios franceses. Es un encanto colectivo, casi unánime y refleja la admiración que existe por el trabajo del DT argentino al mando del Olympique de Marsella, un equipo que el año pasado era sinónimo apatía, pena incluso, y que hoy seduce con una racha magnífica que lo tiene al tope de la Ligue 1.

El Marsella de Marcelo Bielsa comenzó la temporada con un empate, una derrota, murmullos y signos de incertidumbre alrededor del Velodrome. Se preveía tormenta, más aún cuando Bielsa se quejó por las promesas de fichaje incumplidas por el presidente Vicent Labrune (en la lista estaban Gary Medel, Fabián Orellana y Mauricio Isla). Sin embargo, mientras alguien preparaba la guadaña, el club comenzó a encajar una seguidilla de triunfos consecutivos. 7 para ser precisos y hoy el Olympique es puntero con 22 puntos conseguidos, en el mejor arranque de torneo en sus 115 años de historia.

¿Cuál es la receta? El método Bielsa. Se desmenuza su trabajo, sus entrenamientos poco ortodoxos, que ha contratado cuatro diferentes intérpretes para que el sentido de su mensaje sea claro y no se malinterprete, se destaca que su posición favorita durante los partidos es estar sentado en cuclillas (o sobre un cooler) al borde del campo, sus paseos como fiera enjaulada dentro del área técnica, y también se le pregunta si es verdad que un día compró un quiosco en Argentina para poder leer los diarios deportivos (la respuesta es sí).

Bielsa magnetiza la vida de Marsella, tal como pasó en España al dirigir al Athletic o en Chile luego de comandar a la Roja. Y lo más importante es que los jugadores creen fervientemente en su proceso. ¿Por qué el OM es tan diferente al del año pasado? “El cambio es simple, es el entrenador”, afirma el arquero Steve Mandanda. Añade:

“Vino con un nuevo enfoque, un nuevo método. Funciona bien. Los entrenamientos son diferentes. Se basan en lo que el entrenador quiere de nuevo durante los partidos. Es realmente el juego, el partido, el partido… Creemos que es una persona que ama a sus jugadores, pero que pone un poco de distancia para mantener su papel de liderazgo”

Sí. Bielsa cree y ama a sus jugadores. El mejor ejemplo es su relación con el delantero André-Pierre Gignac. En el último partido, ante Caen, el Marsella consiguió el gol en el último minuto de descuento. Gignac fue el autor y corrió al banco para celebrarlo con el Loco. Hay un abrazo, quizás un beso y un par de manotazos del DT que dan la impresión de una pelea. De hecho, varios lo reportaron así. Pero no. Es amor en diferentes idiomas.

(Si no puedes verlo, clic aquí)

Gignac explicó que la celebración era un desafío de sus seguidores en Twitter y contemplaba besar a Bielsa al marcar un gol. “Estaba obligado a hacerlo, porque estábamos en el minuto 94 y había mucha adrenalina. Si hubiéramos ganado más ampliamente no lo hacía”, contó el artillero. Bielsa, por su parte, dijo en conferencia post partido que sus extraños movimientos tenían una sola justificación: Gignac le habló en francés y él no tenía idea de lo que le decía.

La relación es tan cercana que cuando Bielsa llegó a Francia le encargó a Gignac ser el alma del club con una curiosa petición “Te conozco desde el corazón, desde dentro. Si bajas cinco kilos harás 25 goles”. Gignac -llamado Big Mac por fans de otros equipos debido a su tendencia a engordar- ahora es el goleador del torneo francés con 9 goles en apenas 9 partidos y se ganó un llamado a la selección francesa.

¿Podrá el Marsella mantener su rendimiento hasta el final de temporada? La palabra campeón entusiasma en toda la ciudad, pero el método Bielsa no la permite. Lo que importa es el próximo rival y para el final todavía quedan 29 partidos. Será una aventura extrema, porque con Bielsa no hay días aburridos.