Matías Fernández es un buen jugador de fútbol. Habría que estar orate para negarlo. La discusión o debate real sobre sus cualidades vendría a ser: ¿qué tan buen jugador es?

A fines de 2006, la voz era única. Matías Fernández era el Mejor Jugador de América. Entrenadores, futbolistas y miembros de la prensa lo coronaban como tal en la clásica encuesta que realiza el diario uruguayo “El País”. El Pelusa era el maestro de orquesta en un Colo Colo que ganaba torneos locales casi por default y que se encaramó en la final de la Copa Sudamericana. Habilitaciones, tiros libres letales, mati-rabonas. Todo un repertorio que engolosinó a varios equipos europeos

Pero desde que llegó a Villarreal en diciembre de 2006, Europa sólo ha visto destellos de ese Matigol. Hoy, incluso, podríamos decir que vive la otra cara la moneda, Fernández parece haber tocado fondo.

La Fiorentina, su actual club, lo dejó fuera de la nómina de 21 jugadores que debe disputar la fase de grupos de la Europa League. Fernández ni siquiera esta en la lista de emergencia preparada por el conjunto viola.

Algunos podrán apuntar que Matías viene de una operación a uno de sus tobillos, la misma que lo dejó fuera del Mundial de Brasil 2014. El DT Vicenzo Montella agregó que el tipo aún no está en forma y que era mejor no interrumpir su recuperación. Suena lógico. La duda es por qué entonces incluyó a Giusseppe Rossi, quien tendrá para rato por una nueva complicación en un ligamento de rodilla.

Lo de Fernández también pasa por una cuestión de rendimiento general y que incluso supera el hecho de que la temporada 2013-2014 fue una de las más decentes de su paso por el Viejo Continente:

Rendimiento Mati

*Aclaración: Sólo se incluyen partidos de liga

En ocho temporadas en Europa, Matías nunca se consolidó como titular de los equipos, pese a la fe eterna de Manuel Pellegrini entre 2006-2008. Sus números si bien no son para tirarlos a la basura, han sido insuficientes para las expectativas creadas en torno a su persona, para alguien apodado Matigol y para a alguien a quien se le confía la labor de habilitar y asistir a sus compañeros. Hubo llamas, pero estas siempre se apagaron antes de arder en la gloria.

Lo peor es que esa incomodidad y frustración de Fernández -en sus intentos fallidos por triunfar- también terminaron por afectar su rendimiento en la Selección de Chile. De ser regalón e inamovible en la era Bielsa pasó a ser un actor de reparto en la Roja de Sampaoli.

Mati Chile

Fernández tiene 28 años, por lo que fácilmente le queda un lustro de alta competencia. Insistimos, talento tiene, pero la gran pregunta es si será capaz de volver a encandilar con sus regates o continuará en ese estado catatónico que nunca le permitió ser la estrella que prometía.

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