“En mis venas corre sangre roja y negra”

Pelé blanco o Galinho de Quintino. Llámele como quiera. Zico no se mide con palabras, sino con goles, calidad e historia.

Arthur Antunes Coimbra, Zico, nació en Río de Janeiro el 3 de marzo de 1953. Hijo de una familia que vivía al justo, de niño pasaba en la calle tras una pelota. Su habilidad era llamativa, la gente se reunía para verlo y de a poco se fue corriendo la voz. Un día, con 13 años en el cuerpo, lo vio el reportero radial Celso García, quien maravillad con su talento le recomendó que fuera a probarse a las inferiores del Flamengo. Zico amaba al Mengao con toda el alma y se aferró a su chance. Como mediocampista de ataque y el “10” en la espalda, luego se convertiría en leyenda.

Con el Fla obtuvo los campeonatos cariocas de los años 1972, 74, 78, 79, 81 y 86. También se quedó con los Brasileiraos de 1980, 82, 83 y 87, mientras que en el campo internacional logró la primera Copa Libertadores del club, derrotando a Cobreloa en las finales de 1981.

Esa final de la Libertadores fue el partido que más marcó mi carrera no porque hice dos goles, sino porque era, hasta entonces, el título más importante de Flamengo. Y por otro motivo: la final contra Cobreloa fue la victoria del fútbol sobre la violencia

Según Zico -y otros jugadores del Mengao- el defensa loíno Mario Soto golpeó a varios utilizando una piedra que tenía escondida en su mano. Eran tiempos sin cámaras HD y todo era posible. El título, además, le dio al equipo la chance de conseguir la Copa Intercontinental, venciendo por 3-0 al Liverpool de Inglaterra.

En 1983 emprende su primera experiencia fuera de Flamengo y recala en Udinese de la Serie A de Italia. Ahí está entre 1983 y 1985, compitiendo codo a codo con Michel Platini por el título de goleador en la temporada 1983-1984. Al final queda solo un gol atrás del “10” francés de la Juventus. Después de algunos problemas legales (impuestos), y pese a tener ofertas de equipos más grandes como el AC Milán, Zico decide volver al amor de su vida. En el Flamengo juega hasta 1989, convirtiéndose en el goleador histórico del club con 508 goles.

¿Su deuda? La selección de Brasil. Si bien anotó 48 goles en 71 partidos y es el cuarto máximo goleador de su historia (tras Pelé, Ronaldo y Romario), Zico nunca pudo obtener una Copa del Mundo. Tuvo oportunidades en Argentina 1978, España 1982 y México 1986. En el primero fue difícil combatir con las arreglines de la dictadura argentina, en España hubo mala suerte y en México estuvo a punto de no asistir por una lesión de rodilla provocada por el defensor Marcio Nunes. Jugó, maravilló, pero no pudieron contra Francia, siendo eliminados en la tanda de penales.

Zico volvió a las canchas en la temporada 90-91, en la refundación del club japonés Kashima Antlers. Juega hasta 1994, año en que decide colgar las botas como profesional. Sin embargo, su carrera con el fútbol continuaría cinco años después como DT. Su primera tarea fue el mismo Kashima Antlers, antes de asumir como entrenador de la selección japonesa para los procesos 2002 y 2006. Su historial como técnico incluye las siguientes estaciones:

  • Kashima Antlers (Japón) 1999
  • Selección Japón 2002 – 2006
  • Fenerbahçe S.K. (Turquía) 2006 – 2008
  • Kuruvchi P. F. C. (Uzbekistán) 2008
  • CSKA de Moscú (Rusia) 2009
  • Olympiacos F.C. (Grecia) 2009 – 2010
  • Selección Irak 2011 – 2012
  • Al – Gharafa (Qatar) 2013 – 2014
  • FC Goa (India) 2014

En la votación del jugador del siglo de la FIFA fue considerado en el puesto 9, mientras que sus distinciones personales superan las 15, destacando entre ellas las recibidas en 1974 como mejor jugador brasileño y las recibidas en 1977, 1981 y 1982 como mejor futbolista sudamericano del año.

El viejo Zico, un inmortal del fútbol