Patricio Abarca, ex editor de política de Las Últimas Noticias, es un hombre que siempre anda con un libro bajo el brazo. No es pose. Es simplemente amor por la literatura. La última novela que lee es “La muerte del padre”, uno de los volúmenes de la aclamada obra del noruego Karl Ove Knausgård.

Hace unos buenos años, Abarca, en esa voracidad lectora que lo caracteriza, se topó con “La banca: un lugar inestable”, un libro de perfiles que se sumergía en la vida de varios entrenadores del fútbol español. Cruyff, Van Gaal, Valdano, Cantatore. Le quedó dando vueltas y vueltas por mucho tiempo hasta que un día Manuel Pellegrini se convirtió en DT del Villarreal. El clic fue automático. En ese momento nació su idea de escribir una biografía del Ingeniero. El recorrido fue largo -el entrenador luego pasaría por el Real Madrid, el Málaga y el Manchester City- pero ya ha llegado a su puerto

“Pellegrini: Lecciones sobre la vida y el fútbol” (Editorial Ocho Libros) es el resultado de más de 50 entrevistas, con personas que rodean la vida del Ingeniero. No está el propio protagonista, “hasta el día de hoy me ha dicho que no tiene tiempo para repasar su vida entera”, aclara Abarca, pero es posible escuchar la voz de su padre, de Arturo Salah, María Eugenia Riera (hija de Fernando Riera) y Harold Mayne-Nicholls, quien escribe el prólogo de la historia.

El libro llega a las vitrinas esta semana, momento preciso para una conversación con su autor:

– ¿Cuál es la gran revelación sobre Manuel Pellegrini?

– Hay varios elementos. Uno es el papel e su mujer, que es crucial y que nos llevaría a escribir un libro sobre ella. También está su relación con la selección chilena, que en un momento, estuvo muy cerca de entrenar. Pero además está el paradigma de Pellegrini. Uno piensa que es ingeniero y que su fútbol  responde a ese relato planificado, pero en la realidad su cabeza está más relacionada con el mundo del arte, con la belleza y una búsqueda que tiene que ver más con la estética. Pellegrini no es un tipo que pase horas viendo videos del lateral izquierdo. Hay un capítulo en el libro, “Integración y creación de conocimiento”, en que vemos cómo se prepara en distintas áreas como la literatura, cursos de liderazgo y otros tantos que lo van fortaleciendo a la hora de tomar decisiones, lidiar con los jugadores y manejar momentos de crisis.

– Hace un par de semana salió un adelanto en la Revista Sábado de El Mercurio, en que se habla de una experiencia cercana a la muerte, sus arrancadas en el boxeo y la extrañeza de su círculo por elegir el fútbol. Es un ave rara, Pellegrini.

– Claro. Ese capítulo se llama “La Bóveda” y explica un poco este secreto de Pellegrini de ser mentalmente tan fuerte. Ser jugador y entrenador es difícil de entender para su entorno. Él es Ingeniero, una profesión muy lucrativa, mientras que ser entrenador es una empresa sumamente rara.

– A eso le agregamos que es un ser inaccesible. Correcto, cortés, pero inaccesible. Sabemos más de Bielsa que de Pellegrini, por ejemplo.

– Pellegrini tiene un castillo inaccesible, Bielsa es más esquemático, responde a un patrón más predecible. Esto es quizás porque desde que nace, Pellegrini debe defenderse, aunque no de forma declarada. No es un jugador hábil, viene de otro estrato social y se mezcla en un mundo que en realidad no viene a aplaudirlo. Al revés, esperan que se caiga, le ponen El Gomero, es cuico, y el tipo se pone a resguardo de eso. Eso, como jugador. Después, como técnico es mucho más duro. Socialmente, y hasta el día de hoy, no es un tipo que engendre cariño. Recién cuando sale a Argentina, a Europa se ve un tipo más sencillo, más palpable.

– Bueno, quizás no ayudan sus resultados como entrenador en Chile

– Con Palestino y O’Higgins, Pellegrini aprende a manejarse con pocos recursos y hacer sustentable un proyecto, y ese rigor lo repite cuando le toca entrenar al Málaga, donde con pocos recursos fue capaz de formar un producto armónico. ¿La UC? La calidad no siempre está asociada a la cantidad. La Católica pierde con un rival que partió siendo algo que no parecía. Tenía a Gorosito y a Acosta, pero al frente estaba Marcelo Salas y el equipo que luego sería la base de Chile para Francia 98. Sí, Pellegrini cometió errores puntuales, pero mirando el contexto no era tan fácil.