Pitar, silbar o chiflar a Gerard Piqué se ha convertido en un deporte en los estadios de España que no sean el Camp Nou. No importa que lleve la camiseta de Barcelona o la de la selección. Apenas lo nombran, apenas toca la pelota, la pifia es inmediata.

Las razones no son muy claras, pero las teorías apuntan a dos elementos: su apoyo a la causa catalana y su antimadridismo. Y así, con el tiempo, pitar a Piqué se ha vuelto una costumbre.

Sin embargo, ese mismo Gerard Piqué se erigió como el salvador de España en su debut ante la República Checa, en la Euro 2016.

La Roja europea dominó en gran parte del partido, gracias al genio inextinguible de Andrés Iniesta. Sin embargo, cada intento de gol se encontró con una granítica defensa checa. Y cuando esta fallaba, siempre estaban las manos del experimentado Petr Cech. Ataque y resistencia, ataque y resistencia, hasta que a tres minutos del final, el enésimo pase mágico de Iniesta encontró la cabeza de Piqué.

Gol, revancha y pregunta: ahora ¿quién pita a Piqué?

El propio Gerard lo cristalizó en un tuit post partido, celebrando junto a Sergio Ramos, símbolo del Real Madrid.

En otros partidos de la jornada EURO 2016, Italia venció a Bélgica por 2-0 e Irlanda igualó 1-1 con Suecia.