Aunque no aparezca de manera recurrente en el mapamundi del fútbol, en Islandia son unos verdaderos cabezas de pelota. Pasa que nadie sabe, porque es una nación de 325 mil personas que por mucho que le haga empeño suele tener escasez de recursos para llegar a las grandes instancias.

Sin embargo, el año pasado hubo magia: el equipo clasificó por primera vez a la Euro 2016 y ahora acaba de debutar en el torneo, consiguiendo un empate 1-1 ante Portugal, selección donde habita Cristiano Ronaldo, el autodenominado “mejor jugador del mundo”. El resultado se logró construyendo un muro como defensa, teniendo a su arquero Hannes Thór Halldórsson como defensa y resistiendo los desesperados disparos de CR7.

Portugal disparó en 24 ocasiones y 10 de esos tiros estuvieron en los pies de Cristiano Ronaldo. De todas esas chances, solo una fue entre los tres postes. No fue el gol; ese lo convirtió Nani.

Al final, la pólvora mojada y el triste empate se transformaron en un combo que dejó al astro del Real Madrid con la bala pasada.

“Fue un poco frustrante, tratamos de ganar el partido e Islandia no intentó nada. Marcaron un gol, se crearon apenas dos ocasiones en 90 minutos, pero tuvieron a cada uno de sus jugadores detrás del balón, estacionaron el bus en su arco y así es difícil… (Al final) pensé que ganaron la Euro por cómo celebraron… Defendieron, defendieron y eso en mi opinión muestra una mentalidad pequeña que no irá a ningún lugar en la competencia”, se quejó Cristiano Ronaldo como si fuera un pequeño bebé.

El descontento de CR7 también se vio en múltiples fotos sacadas durante el partido. Su cara es la de un hombre frustrado y amurrado

En Islandia, por cierto, no se callaron y el defensor Kari Arnason le respondió a Cristiano Ronaldo.

“Es un mal perdedor. No quería perder el juego y ¿qué esperaba? ¿que jugáramos como el Barcelona? Él es poco efectivo, titubea y se lanza piscinazos. Obviamente no éramos favoritos, jugamos como si no fuéramos los favoritos y no tuvimos la suerte de ganar”.

Una buena lección para CR7, cuyo sueldo como mejor atleta pagado en el mundo, debe superar con creces el total de todos los seleccionados islandeses.