Tigres de México y River Plate de Argentina igualaron 0-0, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores de América.

Podríamos decir que el equipo felino desaprovechó su localía y que la defensa de los Millonarios funcionó de manera perfecta, sobre todo, en torno a Jonathan Maidana, quien anuló completamente al francés André-Pierre Gignac. Podríamos decir que fue un partido lleno de emociones, pero para qué vamos a mentirles. Basta mirar las “jugadas de riesgo” que dejó el partido:

El cabezazo de Rafael Sóbis

El achique de Nahuel Guzmán a Lucas Alario

El desperdicio de Jürgen Damm

La primera final de la Copa Libertadores, en resumen, fue bien pobretona y muy tacaña en adrenalina. Pero para que no digan que somos pesimistas y amargados, igual rescatamos un momento que nos hizo pensar “qué lindo es el fútbol”, fue un lujito del uruguayo Tabaré Viudez, el cual dejamos enmarcado aquí para recordar que aún hay esperanzas para la revancha de la próxima semana en el Monumental de River Plate.