Colo Colo se hace respetar en casa. Y eso, por estos días, no es nada simple. Menos en Copa Libertadores, el torneo de clubes más lindo del planeta.

El Cacique venció por 2-0 a Atlas de México y escaló al segundo puesto del Grupo 1, en una noche mágica.

Los visitantes, en un principio, no se vieron amedrentados por los rugidos de un repleto Monumental. Leyeron el código impuesto por Héctor Tapia e incluso apostaron por contragolpes que no mataban, pero que hacían perder sangre. Incluso, el arquero Justo Villar tuvo que ponerse la capa de superhéroe para alejar el peligro en un par de ocasiones.

En el complemento, Colo Colo respiró. El ingreso de Claudio Baeza dio piernas en el medio, quite y distribución. De a poco, los albos encontraron el dominio y a los 68′, una jugada colectiva terminó con el Pájaro Valdés desparramado en el pasto: penal. Esteban Paredes se puso al frente del balón, justo cuando miles de celulares se prendían para guardar el momento hasta la eternidad. Iba a ser una noche especial, de esas que ponen la piel de gallina.

Paredes convirtió, Colo Colo se relajó y en el minuto 90′ sentenció con un nuevo tanto del goleador.