Inteligencia espacial única, conducción del balón endemoniada, enganches que anudaban a los rivales, toquecitos de borde interno llenos de veneno, legendarios pase-penales, cerebro de la Naranja Mecánica… un revolucionario del fútbol, quizás uno de los más grandes.

Qué bueno para la pelota que era Johan Cruyff. La estrella holandesa del Ajax y el Barcelona es dueño de una parte de todos los corazones que aman el juego más hermoso del mundo. Su talento es imborrable y por eso se nubla el día al saber que su vida acaba de apagarse debido a un cáncer de pulmón.

Cruyff siempre fue un fumador excesivo, su dosis de tabaco diario era indecente: 20 al día. Todo cambió en 1991 cuando debió someterse a una operación a corazón abierto para instalarle un doble bypass. Parte de la recuperación fue abandonar el vicio, algo que logró con éxito. Sin embargo, esos 14 años libre de humo no fueron suficientes para evitar el maldito sino.

Una pena. El Flaco, al Tulipán Dorado, el Holandés Volador fue un ser único y a modo de eterno agradecimiento resumimos su forma de ver el fútbol a través de sus frases más famosas:

“Mis delanteros solo deben correr 15 metros, a no ser que sean estúpidos o estén durmiendo”

“Todo el mundo sabe jugar a fútbol si le dejas cinco metros de espacio”

“Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde”

“No soy creyente. En España, todos los 22 jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate”

“Salgan y disfruten, prefiero ganar 5-4 que 1-0”

Para cerrar, la magia que lo convirtió en leyenda dentro del campo de juego: