Ante la inconsistencia del calendario del fútbol chileno, obligaciones laborales de lunes a viernes, y la imposibilidad que tiene un hombre de casado de ver todos los partidos que quiere, nuestro querido [Análisis de Sofá] del fútbol chileno quedará guardado en un cajón hasta que la situación lo amerite.

Esto no quiere decir que los dejaremos huérfanos. No, señor. A cambio, cada lunes, verán una selección con las mejores historias futboleras alrededor del mundo. Será una especie de carrusel, de cabalgata deportiva con goles, anécdotas y mucho, pero mucho más. O sea, menos sofá y más fútbol. Contradictorio, pero real.

Aquí, nuestra primera entrega:

I. EL PELEÓN DE DIEGO COSTA

El delantero brasilo-español es insoportable y siempre se sale con la suya: agrede, nadie lo ve y al final terminan expulsando a sus rivales. El último fin de semana, en el triunfo del Chelsea por 2-0 sobre el Arsenal se dio un festín con Laurent Koscielny y Gabriel Paulista. Este último no aguantó las mañas y se fue a los camarines antes de tiempo. (Alexis Sánchez sigue en sequía)

II. ARTURO VIDAL CALLA A FRANZ BECKENBAUER

El Rey Arturo marcó su primer gol Bundesliga, defendiendo la camiseta del Bayern Munich. Vidal anotó el primero del 3-0 sobre el Darmstadt. La conquista vino en la misma semana en que una leyenda del club, Fran Beckenbauer, había criticado al chileno, diciendo que el equipo no lo necesitaba.

III. EL GOLAZO DE BANFIELD

Giovanni Simeone la empujó, pero el gol que convirtió ante Crucero del Norte en la liga argentina es mérito de todos sus compañeros en Banfield. Una oda al contraataque y al jogo bonito con toques de fantasía, una cereza en el triunfo por 2-1 en favor del Taladro.

IV. LOS 300 DE FRANCESCO TOTTI

Estaba off-side, pero no importa. Francesco Totti marcó su gol número 300 defendiendo los colores de la Roma de toda su vida. El club, por cierto, lo celebró creando un mosaico con todas sus conquistas.

FotoMosaico

El gol en cuestión fue el 1-1 parcial del 2-2 ante Sassuolo:

V. EL TRAIDOR VALBUENA

Mauricio Isla jugó unos minutos en el empate del Olympique de Marsella ante el Lyon. Sin embargo, la historia del match la protagonizó Mathieu Valbuena. El delantero defendió por años la camiseta del OM, se convirtió en leyenda y hasta retiraron su número cuando se fue al Dínamo de Moscú. Estuvo un año en Rusia y volvió a Francia. No al Marsella, sino que al Lyon, lo que fue calificado como traición máxima: en su regreso al Velodrome lo recibieron con patadas en el campo de juego, además de monedas y un muñeco ahorcado en la tribuna.