“En mi primer equipo no había arquero y me pusieron a mí”. Así comienza la historia de Manuel Neuer, el portero de Bayern Munich y la selección de Alemania desairado de manera incomprensible en la entrega del Ballon d’Or 2014.

Cristiano Ronaldo tenía méritos para obtener el galardón, es un goleador incontrolabe. Sin embargo, a la hora de ordenar la casa y medir los galones, no debieran existir dudas de que el 2014 fue EL año DE Neuer. El arquero de los bávaros dicta escuela transformando completamente el rol del “1” en el fútbol y, por si fuera poco, fue la muralla de la Mannschaft en la obtención de la Copa del Mundo de Brasil, el máximo título al que puede aspirar un jugador y el mismo torneo donde CR7 no asomó ni la punta de su cabello lleno de gel.

La vida es cruel es injusta y el planeta fútbol está obnubilado por el glamour de quienes hacen los goles y no quienes hacen el trabajo sucio de evitarlos.

Neuer comenzó su carrera bajo los palos a los 5 años. Haber nacido en Buer, Genselkirchen, hizo obvio que su camino estuviera ligado al Schalke 04. Surcó cada división de Die Königsblauen (Azules Reales) hasta que a los 20 años el profesionalismo golpeó su puerta. Desde que se plantó en el césped no hubo lugar para los signos de interrogación en torno a su nivel y su futuro. Sus tapadas y su excelente juego de pies rápidamente cautivaron a los fanáticos, entrenadores y a equipos (o multinacionales) más grandes.

En 2011, después de haber defendido a Alemania en Sudáfrica 2010, la poderosa grúa del Bayern Münich lo arrancó de su ciudad natal a cambio de un buen saco de euros. En el Schalke cayeron lágrimas, mientras que en el Allianz Arena no estaban muy convencidos. Incluso, en esos días, es posible encontrar carteles en las gradas bávaras rechazando su llegada: “Koan Neuer” (No Neuer).

La oposición, sin embargo, tuvo corta vida. Neuer lució sus garras de acero, su seguridad y su increíble poder de distribución para poner de rodilla a sus opositores. Su trabajo ayudó al Bayern a conquistar:

  • 2 Bundesliga
  • 1 Champions League
  • 1 Super Copa Europea
  • 1 Mundial de Clubes

Brasil 2014 fue una guinda para tres temporadas que lo han puesto dentro de los mejores porteros en la historia del fútbol. Sus números son casi irrefutables.

Neuer Estadisticas

Neuer está a un error estadístico de ser invencible. Su registro de porterías imbatidas es sobrehumano. En la temporada actual, aún en curso, ha recibido apenas 4 goles en contra. En términos netos, un gol cada cuatro partidos y va en ruta a superar sus propios registros.

Vigilando los tubos, y desde un aspecto técnico, Manuel Neuer cumple con habilidades supremas: es un buen cortador de centros, tiene reacción a disparos de corta distancia y, siguiendo la escuela germana, es un gran atajador de penales. De hecho, basta preguntarle a Cristiano Ronaldo en la Champions League 2012-2013. Velocidad, reflejos y una seguridad pasmante al momento de capturar el balón con sus manos.

Pero no es todo. Cuando decimos que Neuer transforma el rol del “1” es porque realmente trae a la cancha un nuevo paradigma. En la historia del fútbol existen varios arqueros con buen manejo de pie. Higuita, Van der Saar por nombrar dos a la pasada. No obstante, el alemán va más allá. Su concentración, su rapidez, su control de balón con dos piernas lo convierten prácticamente en un hombre que cumple labores de líbero en defensa y de primer habilitador en tareas ofensivas. Su saque de manos y su rechazo de pies casi siempre encuentran a un compañero. Su porcentaje de distribución de pases está a un escalón de ser perfecto.

Su categoría es utópica e incluso tiene una canción que relata sus logros, gentileza del trío humorístico Y-Titty.

Pero ni siquiera esta pieza musical convenció al mundo. La FIFA ya había sido injusto con él durante la Copa del Mundo, dándole el Botín de Oro a Lionel Messi, en una de las decisiones más controvertidas de la historia. Y ahora, cuando el Ballon D’Or merecía sepultar los malos ratos, el propio mundo del fútbol le dio la espalda.

¿Para otro día será?